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  • 01/12/14--13:31: Disney sparkles
  • Desde que cerramos nuestro viaje a Disneyland, no dejo de hurgar y buscar foros, páginas e hilos sobre ello. Desde blogs que cuentan el viaje que hizo alguna familia, hasta posts dedicados simplemente al menú de un restaurante. La verdad es que hay información muy completa en la red y hay verdaderos expertos en los parques Disney de todos los países, que los visitan varias veces al año, y que han recorrido varios de los que hay en el mundo.

    Castillo de Cenicienta en Tokio Disney Resort
    (wikimedia commons)
    Porque sí, hay varios parques Disney en el mundo. Seguramente los que todo el mundo conozca seanWalt Disney World Resort, en Orlando (Florida, EEUU) y Disneyland Resort París (Francia).
    Pero el primero de ellos se abrió en California en los años 50, fue el Disneyland Resort(Anaheim). En su origen sólo se llamó 'Disneyland' y poseía un solo parque temático. Ahora mismo posee dos parques, una zona comercial y de ocio, y un resort de tres hoteles.
    A estos hay que sumar dos parques Disney en Asia. El Tokio Disney Resort (Urayasu, Chiba, Japón) fue abierto en los años 80 y posee dos parques temáticos, una zona de ocio y y dos hoteles propios. Y el más moderno ha sido el Hong Kong Disneyland Resort (isla de Lantau, Hong Kong, China), abierto en 2005 y que cuenta con un pequeño parque temático, un lago artificial, y dos hoteles propios.
    Aparte de los parques también existen las líneas de Cruceros Disney, que posee tres barcos y lleva a cabo itinerarios tan curiosos como Alaska y el Pacífico de EEUU, la Riviera Maya o La isla del Náufrago (que pertenece a The Walt Disney Company).

    Pero vayamos al tema... me he informado bastante sobre el hotel en el que nos vamos a alojar, que tiene piscina cubierta, dos restaurantes, dos cafeterías y desayuno con personajes (¡yay!). En las fotos tiene una pinta estupenda, y las críticas son muy buenas. Espero aclararme bien con lo de los horarios y los cupones.

    También espero que no nos toquen colas demasiado kilométricas. Me apetece mucho subir al Star Tours, y poder ver el ewok que sostiene un peluche de Mickey. No quiero sentarme en la taza morada del Sombrerero Loco, porque he leído que es la que más rápido gira. Volar en un galeón de Londres a Nunca Jamás me atrae mucho más, y uno de mis amigos dice que es de las mejores atracciones. Del mismo modo en que me apetece buscar la lápida del perrete de Frankenweenie en el cementerio de Phantom Manor.

    Espero también que el primer día nos dé tiempo a ver, aunque sea de lejos, el espectáculo de luces y fuegos artificiales de Disney Dreams. Me dijo este amigo que es maravilloso, aunque como aún no hemos visto 'Frozen' no sé si nos pisparemos de mucho de lo que suceda en torno a la última peli de Disney en el parque. No he querido ver ningún vídeo de este espectáculo, ni de las cabalgatas, para que todo me pille de sorpresa, a pesar de haber hurgado los secretos de las atracciones y la tematización.

    Las armaduras en el castillo de la Bella Durmiente, si hay suficiente silencio, puede oírse cómo respiran en su sueño. Si consigues coger el auricular de la barbería de Dan, puedes escuchar una conversación. Igual que si te acercas a algunas de las ventanas de Main Street, donde puedes escuchar desde el ruido de alguien cepillándose los dientes hasta los gritos del paciente de un odontólogo...

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    El día ha comenzado bastante pronto hoy. Aunque habíamos postergado los preparativos más aparatosos para esta mañana, todo ha ido de perlas, y hemos estado holgadamente en el aeropuerto aburriéndonos (como hace todo viajero habitual).

    Ha sido curioso escuchar por primera vez en un avión las alocuciones en francés. Al salir de Mallorca hemos volado sobre nubes de borreguito, pero en Francia estaba mucho más nublado. El vuelo ha sido más corto de lo que esperaba, aunque el aterrizaje ha sido largo de morirse. Menos mal que, mientras descendíamos, un pedacito de arcoíris nos ha acompañado un buen trecho como signo de buena esperanza. Al aterrizar, el arcoíris se había estirado como un brazo que nos saludase, por encima de la torre de control.


    Hemos esperado al bus fuera, con un puñado de familias con niños (éramos la única pareja sola, curioso), estábamos a sólo media hora de Disneyland. Lo malo es que en ese momento la mitad de la población parisina se ha dado cuenta de que no tenían baguettes frescas para la cena, y que les gustaba mucho el pan de Marne-La-Valée, más que el de la boulangerie de la esquina, y se han echado a la carretera.
    Tanto, que ese trayecto se ha convertido en una hora y media. Con lo cual... no hemos llegado a tiempo para el Dreams.
    Curioso que la gente fuera señalando 'mira, un Carrefour... mira, un concesionario... mira, una pastelería', como si saliendo de su país les pareciera raro que en Francia hubiera lo mismito que en su ciudad.

    Al llegar, la recepcionista nos ha mirado la reserva y nos ha redirigido a un despacho que hay en un lateral del hall. Pensando en que nos llevarían a una de las habitaciones de bungalow (en plan 'aquí no pintáis nada') hemos entrado, temerosos.
    Y al final ha resultado que la recepcionista del Club Golden Forest (que es lo que ponía sobre la puerta) nos ha dado bonos, información, miles de sonrisas, una tarjeta de clientes VIP y una habitación en el último piso al centro del edificio.
    Vamos, que resulta que la cama de 2x2m, el pase para el lounge con bebidas incluídas, la merienda a las seis y la carta blanca para los turnos del desayuno lo tenemos incluído en la reserva. Fantástico y genial. Además nos ha cambiado los fastpass de hoy para mañana (ya que hemos llegado al cierre del parque) y mañana tenemos cuatro entradas rápidas así, por la cara.


    Al llegar a la habitación, una tematización preciosa e impecable. Con su propio recibidor (compartido con una de las suites), tés y kettle, Nespresso, tabla de planchar, plancha, muchas toallas... en fin, ¡un lujazo!


    El friso de nuestra habitación
    Cuadro que decora una de las paredes de nuestra habitación. Completamente Bambi.
    En los vestíbulos y el hall, al estar el hotel ambientado en los bosques y las reservas naturales, suenan pajaritos y una música muy suave de piano. El champú de las ammenities tiene orejitas de Mickey, e incluso el jabón tiene la cara del ratón estampada. Precioso.
    Hasta el papel higiénico estaba sellado con una pegatina circular donde pone 'Disneyland París'. Jatetú el detalle.

    Baloo y Pepito Grillo te dan consejos


    Al encender la televisión por primera vez, le ha dado la bienvenida a mi novio, con su nombre y apellidos y todo, y en castellano. En los ascensores hay espejos con hojas de arce talladas, y paneles de películas de Disney. Como hemos llegado cansadillos, hemos cenado en el hotel, sin tener que hacer ninguna cola. Y comprobamos que todo suena más fino en francés, hasta unas simples patatas gratinadas, vamos, si las llamas 'pommes de terre au gratin' como que parece un plato de haute cuisine. Mención especial a las espinacas del buffet, salteadas y con crema, ¡buenísimas!

    El agua de Guillem estaba ilustrada por Sempé. Me he acordado con ternura de 'Le petit Nicolas'

    Pequeñas maquetas que hay en el hall, junto a los ascensores
    Exceptuando con la primera recepcionista, he procurado hablar en francés con el resto del personal, y con los dependientes de las tiendas. Y parece que se me da bastante bien. Tanto, que la mujer que nos ha dado paso al restaurante, después de un par de preguntas, me ha hablado a mil por hora y no me he enterado de lo último que me ha dicho, jejeje... he tenido que volver a preguntarle.

    Después hemos hecho dos cosas muy malas. Una, ir a la tienda del hotel.


    Como que lo quiero todo. Sobre todo las bolas de nieve.

    Y la segunda, ir al Village. De eso no tengo fotos (mañana me pondré morada) pero, además de mordernos los nudillos por no haber cenado en el Mickey Café (estaban allí Piglet, Minnie, Mickey, Pluto y Goofy, y estaba medio vacío) hemos gozado de visitar con tranquilidad unas tiendas prácticamente desiertas y con un catálogo de objetos y prendas simplemente ma-ra-vi-llo-so.

    Hemos comprado la taza de París en Starbucks para la colección, y he anotado unas cuantas cosas para comprar mañana (entre otras, una muñeca de Mérida INCREÍBLE y algunos encargos que ya hemos localizado). Además de gozar, con un aire frío que cortaba, de las vistas del globo aerostático sobre el lago y bajo la luna, de la música y los sonidos del Village (susto que se ha dado Guillem con el caimán del Rainforest Cafe, jejeje) y de las puertas, cerradas por el momento, de los parques que visitaremos mañana.

    Mañana habrá más fotos, y menos tiempo. Paso de contratar el roaming, y en el hotel tenemos wifi gratis en recepción, lounge y habitaciones (incluso hay cable para conectar el ordenador), así que aprovecharé las noches tardías para contaros las cosas.



    Foto retocadísima para que veáis el 'Hidden Mickey' de nuestro nórdico :)



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    Me perdonaréis que la crónica de hoy sea breve, pero ya son las doce y media pasadas y mañana queremos aprovechar las Horas Mágicas, entrar dos horas antes al parque, lo que significa que nos levantamos a las siete...

    Hoy hemos dedicado gran parte del día a los Estudios Disney. Mucho staff castellanoparlante (la chica que nos ha hecho una encuesta en la entrada era de Burgos), frío al comienzo pero sol radiante después, algunas sorpresas y, en general, un día muy agradable y emocionante.

    Hemos bajado a desayunar y, cual no sería nuestra sorpresa, cuando nos han dicho que no podíamos desayunar en el salón de abajo (para el que había una buena cola...). Resulta que nuestra VIPestancia incluye desayuno en el lounge a la hora que deseemos de la mañana.
    Un salón tematizado, con trinos de pajaritos, música suave, poquísima gente, bollería fresca, salmón ahumado y tabla de quesos. Nos han conducido a la mesa con toda amabilidad. Además, los personajes que estaban fuera haciéndose fotos con los niños en un pequeño decorado, han entrado como valor añadido al lounge y han recorrido todas las mesas haciéndose fotos con los asistentes. Yo tengo una con Minnie :)
    Esto del VIP como que mola...


    Parte de la barra del buffet del lounge. Precioso.
     Después ya nos habíamos bajado los bártulos para ir directamente a los estudios. Hemos elegido primero los Estudios porque su horario es más reducido, porque queríamos comer en el Restaurant Des Stars (el de Ratatouille) y porque esperábamos tener un poco de tiempo por la tarde para gastar en el parque. Y ha sido todo un acierto.
    La entrada era preciosa, atravesando una zona comercial muy heterogénea, y en el primer patio nos hemos encontrado rodeados por el cine Disney. Lo primero que hemos visto es la estatua de Walt con Mickey. En el patio de los tornos ya habíamos visto al Mickey de Fantasía con sus escobas limpiadoras.


    Hemos decidido pasar de los estudios más orientados a los pequeñines (como el Stitch Live! o el programa que se hace en vivo para Disney Channel) y hemos vagado en dirección este. Como teníamos bien planeadas las horas de estudios, cabalgatas y espectáculos, nos quedaba algo de tiempo para descubrir atracciones.
    Hemos comenzado con las alfombras voladoras de Aladdin, una atracción bastante nostálgica y suave. Después nos hemos subido al Crush RollerCoaster. Ahí se ha demostrado que, aunque subieran niños de diez años, ¡la velocidad no es para mí! He bajado temblando y mareada, soy un maldito caso para estas cosas. Guillem se ha reído un rato de mis chillidos, y no lo culpo.

    Estatua de Buzz que hablaba cuando pasabas cerca
     La zona siguiente era la de Toy Story, y las atracciones no las hemos probado. La de los paracaídas no nos hacía gracia, el bólido-uve me revolvería las tripas, y los bólidos y Slinky eran para nenes pequeños. Ha estado gracioso pasear por allí, e incluso he encontrado a mi personaje favorito de las películas: Rex, el tiranosaurio que no da miedo.

    Al final, hemos disfrutado de Cinemagique (con sorpresas que no os contaré, porque hay que verlo, en serio) y su repaso a la historia del cine, con Animagique y la historia de la animación (incluso hemos doblado una escena de 'El rey león' guiados por Úrsula), con Armageddon y sus efectos especiales, y con la cabalgata de Stars 'n' Cars, de la que tengo un montonazo de fotos.


    Esta va para mi primo Ferdi, que me pidió a Donald
    Recién terminado esto, aprovechamos las posiciones estratégicas que habíamos adoptado en la cabalgata para tener ventaja en la entrada de 'Luces, cámara... ¡acción!', el show de los especialistas de cine. Muy espectacular, y muy graciosos los trucos que utilizan en los rodajes (como un coche cuya carrocería está al revés, para hacer escenas de alta velocidad marcha atrás, o un coche que conducen desde un lateral, en una estructura externa).
    Curioso que hubiera una alarmante superpoblación de papás que habían llevado a unos niños demasiado pequeños a un espectáculo de explosiones, frenazos y fuego. Los pobres andaban asustadísimos y, los papás, tan panchos.

    Terminando a las tres y media, teníamos reserva en el Restaurant Des Stars. Y, para nuestra desgracia, ha sido una completa decepción. La variedad de platos es muy rala y escasa (aunque el ratatouille estaba muy bueno), los trabajadores curraban con desgana, y no hemos podido ver a Remy porque no lo han sacado. La primera y única decepción del parque.

    Comiendo ratatouille en el restaurante de Rèmy


    Merecen una mención especial los personajes Disney que nos hemos encontrado. Unos profesionales como la copa de un pino, sin salirse jamás de la tematización y con una paciencia infinita, un gran BRAVO para ellos.

    Así que, alrededor de las cuatro y media, nos hemos encaminado por fin a Disneyland. Con pasos cortos, porque nos emocionaba mucho llegar y no queríamos apresurar las cosas. El camino ha sido precioso, la entrada espectacular, y los pelos de punta cuando hemos visto, a lo lejos, el castillo de la Bella Durmiente.

    El reloj y la veleta de la entrada del parque

    Sí, de lejos... Había unas cuerdas puestas en la calle, ¡y resulta que la cabalgata de carrozas estaba a punto de empezar! Hemos cogido unos sitios de lujo para hacer fotos (en plena curva) y nos hemos preparado para soñar.
    Todo sea dicho, no estábamos preparados para esa emoción tan intensa que ha comenzado con Flora, Fauna y Fantasía y ha culminado con Campanilla. En serio, ha sido precioso. Tengo toneladas de fotos, espero poder hacer una buena selección para enseñároslas algún día. En ese momento es cuando nos hemos acordado de todo el dolor que hemos sufrido el año pasado, y de lo afortunados que somos por poder disfrutar juntos de un viaje como este. Ha sido un momento difícil, pero muy necesario.


    Como muestra, un botón. Aquí tenéis de todo: personajes, carroza y el castillo al fondo :)
    Después de la ilusión de la cabalgata, nos hemos dado cuenta de que nos quedaba bastante tiempo para buscar alguna atracción en la que gastar esos cuatro FastPasses que os comenté en la entrada anterior. Porque... ¡hay tan pocas colas que no necesitábamos gastarlos!
    Hemos decidido dejar el parque 'sin tocar' para mañana. No hemos entrado en ninguna tienda, y ni siquiera nos hemos acercado al castillo. Casi sin mirar los alrededores, para sentir esas cosquillitas mañana, hemos ido directamente a Discoveryland, a dos sitios que nos hacían especial tilín: la atracción de Buzz Lightyear Laser Blast y el Star Tours (mañana lo exploraremos más en profundidad).

    Hemos hecho cola en la de Buzz, pero nos ha gustado tanto que hemos repetido después con un FastPass. Guillem me ha dado dos palizas en la puntuación, pero nunca es tarde para pedir una revancha...

    En el Star Tours no he hecho ninguna foto, pero seguramente volvamos y las haga. Más que nada porque, para llegar al simulador de vuelo, se pasa primero por delante de R2D2 y C3PO que hablan en francés. Ha sido harto curioso escuchar 'Que la force eté avec vous' y lo de la 'vitesse de la lumière' (velocidad de la luz). Unas risas filológicas.

    Ha sido entonces el turno de Disney Dreams, el espectáculo de luces, proyecciones, música agua y fuegos artificiales sobre el castillo de la Bella Durmiente.



    Momentos antes, con el típico 'padre seta' que te sale delante de repente.

    Una auténtica maravilla difícil de explicar. Una sombra traviesa y viajera que nos lleva por las películas de Disney que mejor conocemos, con momentos realmente memorables, como el castillo convertido en Nôtre Dame, o en una gaita escocesa.

    Luego al hotel, a ponernos más calcetines, y a cenar al Mickey Café. Un ajetreo de gente, sí, pero merece muchísimo la pena por la cena con los personajes. El personal ha sido amabilísimo, la comida deliciosa, y los personajes han sido lo más entrañable, cariñoso y divertido que os podáis imaginar. Mickey me ha pegado un susto de muerte, Pluto ha derramado el agua de la mesa contigua, Gepetto se ha hecho algo de autobombo con nuestros planos y programas (vamos, casi que nos obliga a ver el espectáculo de Pinocho), Minnie se portaba de un modo adorable, Tigger pedía achuchones y Goofy se ha puesto, en un momento muy gracioso, a ayudar a los camareros a barrer. 

    Pluto y sus bigotones
    Es un verdadero placer, y un lujo, estar rodeados de tanta gente que nos sonríe, nons cuida, nos ayuda y nos conmueve.

    Y ¡hale! Que mañana me tengo que levantar pronto. Ya os contaré más cosas.

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    Las Horas Mágicas... qué gran acierto.

    Las Horas Mágicas son dos horas extra que obtienes si te alojas en los Hoteles Disney. Significa que puedes disfrutar de dos horas extra de apertura del parque Disneyland por la mañana (en vez de entrar a las diez, entras a las ocho) y puedes ver parte del parque y muchas atracciones con una cantidad de público bastante reducida.

    El primer día en que nos beneficiamos de las Horas Mágicas nos levantamos bien prontito. En el lounge nos esperaba Goofy, y nos dio tiempo a hacer un poco el tonto en las fotos, ya que los papás con niños muy pequeños suelen levantarse más tarde. Después rodeamos el lago, pasando por delante del Hotel Nueva York, que sigue con la pista de hielo activa y decorado de navidad, y cerca del globo sobre el agua.



    Al entrar fue una verdadera gozada, ya que pude hacer fotos sin problemas a un montón de sitios que después se llenan de gente. Por ejemplo, Guillem pudo hacerse una foto con Excalibur, y yo con la carroza del Auberge de Cendrillon.
    Lo primero que hicimos fue evitar Main Street, que ya habíamos visto por encima, y nos desviamos por uno de los pasajes cubiertos laterales: Discovery Arcade, donde se exponen reproducciones de carteles y fotos de finales del siglo XIX, y prototipos auténticos de inventos de esa convulsa y fructífera época. Inventos tales como el lanzador de sacas de correos, la máquina de coser, el caballo balancín o el vaciador de vasijas.


    ¿Podéis ver al Hombre de Vitruvio en las ménsulas?
    Atravesamos Main Street, Central Plaza y el castillo para llegar a nuestro primer objetivo: Fantasyland.

    Como veis, hacía un día espléndido
    Chulo no, chulísimo
    Más adelante os contaré cómo fue la esperada visita al castillo, pero primero os hablaré de Fantasyland, todo un deleite para los aficionados al mundo de faërie y a los cuentos populares europeos.








    En Fantasyland visitamos varias atracciones, las dos primeras eran atracciones que leí que se atestaban más tarde. La primera fue Peter Pan's Flight, y nos gustó tanto que acabaríamos montando una vez más antes de marcharnos, usando un FastPass.
    La atracción es preciosa. Los carros en los que vas montado son barcos de cuatro plazas en dos filas y, literalmente, vuelas en ellos. Primero entras volando en la habitación de Wendy, Michael y John que ya está vacía, con la pobre Nana tirando de una mantita con los dientes. A través de la ventana abierta, salimos al cielo de Londres, cuajado de estrellas y bajo el que podemos contemplar el Puente, el Big Ben, e incluso las luces de carros que pasan allá, a lo lejos. Una delicia.
    Después surcamos el cielo nocturno y, en la segunda estrella, giramos a la derecha... y ahí aparece Nunca Jamás, con su poblado indio, su árbol de los Niños Perdidos y su barco del Capitán Garfio. Girando y navegando a merced del viento, volaremos cerca del barco pirata donde Garfio y Peter luchan y los niños se hallan secuestrados. También sobre el poblado indio y junto a las sirenas... para volver de nuevo al mundo al final del viaje.
    Una atracción suave y hermosa, que siempre invita a repetir.


    ¿Veis el cocodrilo?
    La segunda atracción más visitada de Fantasyland, y que vimos a continuación, es un clásico: el vuelo en Dumbo. Pobre elefante orejotas, del que todo el mundo se burlaba... los brazos hidráulicos te permiten una vista preciosa de esa zona del parque, por sobre el carrusel de Lancelot y las Tazas Giratorias del Sombrerero Loco.

    Dimos una vueltecita maravillándonos en los escaparates y los nombres de las tiendas (como la confitería de las tres hadas, Sir Mickey's o el Taller de Gepetto) y tratamos de acceder a otro clásico: It's a Small World. Pero estaba cerrado, se ve que no podía visitarse en las Horas Mágicas (también vimos que Adventureland estaba cerrado esas horas) así que decidimos dar una vuelta por el Castillo de la Bella Durmiente.
    Al ascender por las escaleras, hay que resistir la tentación de salir al balcón (al que se accede por la izquierda) y dar la vuelta al corredor para disfrutar del relato de este cuento. Creo que es la película de Disney que más veces he visto, cuando era pequeña teníamos un vídeo comunitario en la urbanización y a ciertas horas se reproducían películas para todas las casas.
    Bueno, pues quien compró 'La bella durmiente' me hizo tan feliz que, a veces, la veía varios días seguidos.




    La rueca giraba sin parar...

    ... y el tapiz brillaba cada cierto tiempo

    Las armaduras roncaban y cabeceaban
    Vistas desde el balcón del Castillo de la Bella Durmiente
    La guarida del dragón también estaba cerrada... así que volvimos a cruzar Fantasyland para entrar en el peculiar Laberinto de Alicia. Nos lo pasamos genial y logramos que la reina no nos cortase la cabeza, ¡por un pelo!





    Martilleaba al acercarte


    ¿Será por aquí?

    Nos habló en castellano, pero... no nos dijo por dónde se salía.

    Giant Chesire Cat!

    ¿Por aquí? ¿O por allí?

    ¡Que nos corten la cabeza!

    Por fin tomamos el castillo

    La Reina de Corazones tiene unas pedazo de vistas desde el castillo, eso sí
    Entramos seguidamente en It's a Small World, que fue bastante entrañable (también terminamos repitiendo el último día), y creo que más de uno se llevó un susto con el grito que pegué cuando vi la parte de España en la que había (cómo no) unos flamencos... ¡en el Alcázar de Segovia!

    Nos dimos cuenta entonces de que había una horda de personas enfilando una dirección en concreto: Adventureland estaba abierta al fin.


    Ahoy, mateys!
    La primera atracción que visitamos estaba recomendada por varios foros, leí que solía ser de las que más cola tenían en horas punta. Así que amarramos bien las jarcias y bregamos hacia Piratas del Caribe.



    Una atracción bastante divertida, sobre todo la parte de los órganos desafinados y los esqueletos piratas de la cueva del tesoro. Hay un guiño muy gracioso a Garfio y Smee. Tiene dos bajadas inesperadas que son bastante emocionantes, e incluye el asalto a un fuerte español. Mucho inglés haciendo cola, daban ganas de gritarles que si la atracción les gustaba porque eran unos sucios piratas históricos. Fue de las que repetimos el último día.

    De Adventureland, teniendo en cuenta que la montaña rusa de Indiana Jones estaba cerrada, lo que nos quedaba era caminando. Nos acercamos a la Isla de la Aventura, trepamos a la cabaña de los Robinsones, atravesamos el puente colgante, buscamos en las cuevas los escondrijos de los piratas, y nos lamentamos amargamente porque el barco pirata tuviera una altura máxima permitida (es para niños pequeñitos... vaya fastidio).






    No se privaban de nada, ¿eh?


    Madre mía qué pechá de cuestas en la oscuridad y de escaleras robinsonas... pero estuvo divertido y vimos paisajes que no se podían descubrir desde otros sitios.

    Para pasar a la siguiente zona, primero visitamos la Galería de Aladdín.


    Ahí me tenéis, concentrada frotando... el genio me habló, pero de deseos, rien de rien



    Y, a través del pasaje, llegamos a Frontierland, la tierra de los pioneros de EEUU.





    La parte que menos nos interesó... de hecho, tuvimos un interesante debate sobre cómo podría reorientarse para ser más adecuado a un Disneyland sito en París. Hablamos de la Inglaterra victoriana, o incluso la Francia de los siglos XVIII o XIX, teniendo en cuenta que hay muchas películas de Disney ambientadas en Francia.

    Y es que la fórmula... no funciona. La gente iba a la Big Thunder Mountain, a Phantom Manor, y ya está. Los restaurantes estaban todos cerrados, el resto de establecimientos desangelados... ¡hasta las tiendas estaban vacías! Una pena, una tristeza de zona. También es verdad que la montaña rusa de Indiana Jones estaba cerrada por reformas, pero no le vemos viabilidad a la ambientación. Al fin y al cabo, esto es un parque temático, no un parque de atracciones.

    La preciosa Phantom Manor

    Big Thunder Mountain, donde la banda sonora son chillidos


    Entramos en Phantom Manor mientras yo le contaba a Guillem la historia de la casa, lo de los fantasmas y la pobre novia, así como que la atracción es un continuo flashback. Me gustó mucho el efecto de descenso del comienzo, y el gusto clásico y retro de los autómatas. Me hubiera gustado repetir, pero la cola siempre es muy larga...
    Gracias a la guía de los foros, tomé la 'otra' salida para ver las lápidas del cementerio y sacarles fotos.


    El violinista... que desafinó una nota

    La pareja: 'Hasta que la muerte nos separe'...

    ... La suegra 'Sobre mi cadáver'




    Era el momento para descansar los pies, así que decidimos tomar el Ferrocarril de Disneyland para volver a Main Street o bajarnos en Discoveryland para darle caña al Buzz de nuevo. Pero... la estación de tren estaba cerrada en esa zona.
    Lo dicho, Frontierland es un completo fracaso.


    Nos sentamos en un banquito, me comí un gofre, y volvimos con ilusión a Main Street, ya que teníamos reserva para comer en Walt's. Un restaurante de mucha calidad y una decoración maravillosa, con una carta muy refinada y con muy buenas críticas en los foros.

    Vagamos un poco por las tiendas y por Liberty Arcade porque era pronto
    El restaurante fue, sencillamente, perfecto. Decidimos no pedir el menú del cupón, aunque sabíamos que salíamos perdiendo, pero cuando uno no tiene mucho hambre, es mejor eso que provocar que se tire comida... Guillem comió solomillo con ensalada de rúcula y patatas confitadas, aromatizado con mantequilla especiada. Yo comí un filet mignon (de ternera, de 'los de verdad') con verduras de invierno y patatas asadas. Todo estaba de vicio, ignoro cómo diantres saltearon las verduras pero eran sabrosísimas, la carne estaba REALMENTE al punto (muy difícil en los restaurantes, la verdad) y las patatas eran mezcla de asadas y confitadas. Rematando todo con un café aromático y un camarero la mar de salao y expresivo, amén de las magníficas vistas sobre Main Street, hicieron de la experiencia algo difícil de olvidar.
    Como seguía con dolor de pies y gemelos, nos encaminamos al tren con intención de dar la vuelta al parque. Esta fue la cola más larga de todo el viaje, estuvimos cerca de tres cuartos de hora de pie, pero mereció mucho la pena. Además pude hacer algunas fotos bonitas.



    Desde el tren tuvimos la oportunidad de disfrutar de una nueva perspectiva del parque, e incluso de descubrir secretos que sólo se pueden ver desde el expreso. Fue gracioso darse cuenta de que pasa por dentro de algunas de las atracciones...


    Foto de los dos castillos, hecha desde el tren

    Le Pays des Contes de Fées estaba cerrado, pero pudimos ver y fotografiar la reproducción del castillo de Cenicienta desde el tren
     La estación de Discoveryland estaba abierta así que, en lugar de volver al punto de partida, nos bajamos allí. Pretendíamos ir a la atracción de Buzz de nuevo, amén de darle una vuelta al Nautilus, que aún no habíamos visitado, pero ¡oh sorpresa!...
    ... ¡Captain EO funcionaba!
    Había leído en internet que estaba cerrada, que casi no tenía público, que estaba trasnochada, que deberían retirarla, que no merecía la pena, que se iba a cerrar permanentemente... pero ahí estaba el letrero luminoso, casi rogando porque entrase público con su mensaje de que aún quedaba tiempo para ver la proyección, y con tres carritos en la puerta y una cola completamente vacía.
    Así que, bueno, por la nostalgia, por el fanegas de Coppola que lo dirigió, por el fanegas de Lucas que lo produjo, por el Jackson aún no envitiligado y por el pringue casposillo de ver ese 3D salchichero, entramos sintiendo un poco de lastimilla por el producto.


     

    Al entrar nos encontramos una habitación enmoquetada y había mucha gente sentada en el suelo. Varias filas de monitores plagaban el techo, y en ellos se estaban proyectando imágenes del making of sin sonido. Pensé que la proyección sería allí mismo, y le propuse a mi chico que nos sentásemos allí mismo. Pero en ese momento un speaker (muy poco motivado) nos anunció que la proyección iba a comenzar en la sala contigua, informándonos de que si deseábamos abandonar la sala antes del final de la proyección debíamos hacerlo por las puertas que veríamos a la izquierda.
    Nos entregaron unas gafas amarillas al entrar, y nos sentamos en una sala grande de cine. El speaker nos invitó a que nos las pusiéramos, y nos recordó que podíamos salir en cualquier momento de la proyección por las puertas de la izquierda.
    Vamos, que se preveía un truñete de dimensiones épicas, porque con esos antecedentes y esa reiteración de las puertas de salida...


    Lo que prosiguió, visto con perspectiva, merece ser proyectado en los festivales de serie Z. El 3D era horroroso, no conseguí enfocar hasta bastante avanzado el corto. Los compañeros marioneta de Jackson eran entre esperpéntico e insultante, aunque la música y el baile fueron muy chulos (a pesar de esos trajes flúor y peinados que provocaban acidez de estómago). El momento 'Reina de los Borg que al final es Angelica Houston y ni siquiera habla' es impagable. Como amante de la serie Z, lo amé hasta la última náusea. Volvería a verlo cada vez que visitara el parque, pero con una bolsa grande de ganchitos y más Zeteros al lado para comentar las jugadas.


    Contentos de haber podido poner una X en esa atracción (teniendo en cuenta que algunas nos las perderíamos por mantenimiento) fuimos a visitar las salas del Capitán Nemo.




    Lo único malo de la atracción era la gente que entraba-por-entrar y que no te dejaba disfrutar de la instalación con sus empujones, comentarios idiotas o sus fotos con flash. Si hubiera hecho que cada maleducado del flash se comiera su cámara, el hospital más próximo estaría repleto de cirugías estomacales, ¡qué gente!
    Aparte de esto, la instalación era muy completa e increíblemente detallada, incluso los libros que había en la pequeña biblioteca eran de la época. Muy chula.



    Wall-E, Eva y una servidora
    Pasamos de nuevo junto a los puestos de Star Tours y le hice unas fotos a Guillem junto al X-Wing. Vimos una camiseta muy chula (y exclusiva del parque) de la Jedi Academy y la compró... y resultó que la dependiente era segoviana. Toma ya.

    Era el momento adecuado para visitar al dragón.


    Maléfica encadenada


    Si os he hablado antes de los flashes... ¡esto era el Apocalipsis! Usar el flash en una instalación como una CUEVA es, además de fastidiar las fotos de los demás, matar completamente el ambiente. Parece que aquello era una discoteca, por culpa de los malditos flashes, pero os aseguro que estaba todo casi a oscuras y los colores eran mucho menos vivos. Eso, unido a los papás que le silbaban al dragón o le gritaban '¡Despierta!' os puede dar una idea del panorama de la atracción a esa hora. Nos lo apuntamos para volver al día siguiente bien prontito y poder apreciarlo en su justo valor.

    Una de las atracciones que aún no habíamos visitado era la de Blancanieves, así que nos dimos una vueltecita y, después de una breve cola, disfrutamos del viaje en carretón en el que recordamos la historia de esta princesa. Mención especial merecen todas las apariciones de la Madrastra quien, si no fuera por Maléfica, sería mi bruja favorita de Disney.



    Pies más destrozados aún, y quedaba un rato para el Dreams... decidimos parar, sentarnos en una terracita y tomarnos un snack con unas bebidas. Elegimos el Casey's Corner por la proximidad, y nos dedicamos un ratito a hablar del día.



    Después llegó el turno del Dreams. Conocimos a una pareja española pero nos fuimos a buscar sitio por otro lado. Al final, y gracias a la amabilísima mamá de Sofía (que luchaba por mantenerse despierta) pude ver el espectáculo sentada en el respaldo de un banco. Como la noche anterior, espectacular.
    Si queréis ver un vídeo del espectáculo, dedicadle unos minutos a esta grabación de youtube, porque los merece. En directo, como podréis imaginaros, era incomparable.

     


    Después volvimos, despacito, al hotel. Ya sólo nos quedaban unas pocas horas para disfrutar de Disneyland...

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    El último día que pasamos en Disney fue, en cierto modo, un proceso de recogida, de recomposición, de comodidad y de falta de pretensiones. Nos despertamos a las siete y media, y ya habíamos hecho 'la maleta de los regalos', 'la de la ropa' y 'la de un poco todo', sólo a falta de los pijamas y los últimos flecos. Había sitio por si queríamos comprar algún regalo o capricho más.
    Bajamos a desayunar con tranquilidad, sin cámara y en completo relax. Minnie nos saludó y abrazó en el salón, con sus zapatitos amarillos de tacón. Tras el desayuno, fuimos a por nuestras cosas a la habitación, dejamos las maletas en consigna del Club, y caminamos con calma hacia los parques.
    La verdad es que nunca me han dolido las piernas tanto como me dolieron la tarde anterior, así que íbamos con tranquilidad, y con ánimo de respirar con más parsimonia nuestras últimas horas en Disney.

    Hice un poco de recuento mental de las cosas que aún no había fotografiado, y fui tachando mentalmente las casillas de 'pendiente'.
    Volvimos al Buzz en las Horas Mágicas, y entramos en un suspiro. Fijáos sin había poca gente, que pude pararme a hacer fotos sin problema.


    Buzz explicando la amenaza de las tropas de Zurg

    La pizarra de Telesketch es la caña
     Un autómata bien chulo, con unos movimientos muy naturales y sin nada de ruido mecánico. Señalamos el hidden Mickey del planetilla del mural, y nos lo pasamos pipa disparándole a las Z. Tripliqué por tercera vez mi puntuación, pero lo malo es que Guillem también triplicaba, así que no le pude ganar. Sucio comanche.
    Nuestras intenciones de volver a montar (y fotografiar) en el Star Tours se vieron empañadas por los 40 minutazos de cola, aun con FastPass. Nos contentamos con comprar una camiseta exclusiva de Disneyland París de la Jedi Academy y, cuando pagamos, nos enteramos de que la chica era española. Concretamente, de Segovia, ¡sacre bleu!

    Caminamos de vuelta hacia Fantasyland para cumplir uno de mis sueños: montar en el Carrousel du Lancelot. Bueno, cualquier carrusel que admita adultos es una oportunidad de hacerme feliz.


    Una de las fotos que me quedaban pendientes

    La Fontaine de Cendrillon, otra pendiente :)
    El carrusel va suavito, suavito. Es una gozada volver a montar en un caballito que sube y baja, rodeada de todas esas casas de cuento, los olores dulces de las pastelerías, la suave niebla acariciándote el rostro, los colores y las luces bordando el aire... regresar de nuevo a esas inocentes diversiones de la más tierna infancia.
    Hicimos alguna que otra concesión a nuestra alegría, cantando La carga de los Rohirrim mientras 'cabalgábamos', bailando por las calles con la música ambiental, parándonos a mirar una lámpara en forma de calabaza o buscando los mejores rincones para descubrir secretos. Estar en Disney es eso, pender en el encanto continuamente. Cuando le comentamos a la empleada segoviana lo bien que nos habían tratado en todos lados, ella nos contestó'Claro... ¡es que esto es Disney!'.

    Como aún era pronto, aprovechamos para volver a la guarida del dragón e intentar nuevas fotos hechas con más tranquilidad.





    Paseando, decidimos entonces volver a los estudios para ver las tiendas, porque el primer día no habíamos entrado a casi ninguna. Además, estaba segura de que Guillem se había quedado con ganas de comprar una figura en especial, así que entramos al estudio 1 y se la compró. Fuimos despidiéndonos quedo, quedito de los parques de vuelta al hotel, donde recogimos las maletas (después de una espera un poco larga) y tomamos el bus hacia Orly.

    Nos bajamos en la terminal correcta por casualidad, y sufrimos un poco la desorganización de Air Europa para nuestro vuelo. Cuando hubimos facturado maleta grande+paquete de Guillem, nos sentamos en una Paul y me comí un magnífico Montagnard del que mi chico heredó el tomate. Uno de los mejores bocadillos que he comido nunca. 
    El vuelo fue corto... la verdad es que nos dormimos. Y a la vuelta nos esperaba una Mallorca nocturna con una temperatura agradable y una casa calentita con edredón de plumas belga (adoro ese edredón).



    Así que, en definitiva, este viaje 'curativo' nos ha venido de perlas. Nos hemos divertido, hemos bailado, hemos gritado, nos hemos emocionado y nos hemos sentido, en todo momento, atendidos y contentos. Me he traído una tonelada de fotos de vuelta, así como un peluche, una muñeca, una figura y una preciosa bola de nieve de Cenicienta.


    Ya hace compañía a las dos Ever After en la vitrina


    ¿Volveríamos? Sin dudarlo. Con algo más de experiencia, con ganas de ver lo que nos perdimos por mantenimiento, y también atreviéndonos a montar el viaje por nuestra cuenta.

    Disneyland París, como ellos mismos te deseaban al despedirse, fueron 'días mágicos'. Y no le decimos adiós a la magia, sino 'hasta luego'.

    Hasta la próxima, Disneyland París.

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  • 01/28/14--10:00: Hasta siempre, Pete
  • Tantas veces has paseado por estas páginas, que ya eran tu hogar. No puedo escribirte nada, no ahora, todavía no. Es demasiado.

    Hasta siempre, Pete.



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    No era justo.

    Se estiró la camisa, hasta que no quedó bien lisa y lucía perfecta. Los botones, como soldados bien adiestrados, trazaban una línea prieta en el centro de su pecho. Comprobó los puños, todo estaba en orden. Ajustó el pantalón, subiendo la parte trasera con un suspiro.
    Ahí guardó el arma.

    Camino al concierto, miles de pensamientos le atribulaban, como moscas alrededor de la herida abierta de un cadáver. La larga instrucción, las noches de guardia. El viaje hasta aquel país, que le revolvió las tripas y le tuvo de rodillas sacando las malditas entrañas por la boca. El polvo, la humedad, los insectos. El silbido de la jungla. Estaba seguro de que jamás podría sacárselo de la parte de atrás del cráneo.
    Las bombas, los temblores. Dar cada paso pensando que quizá fuera el último. La sangre en las manos. La espalda bien firme cuando la bandera pasaba ante uno, con el orgullo henchido y el ánimo firme. Las pastillas. El miedo.
    El miedo. Jimmy, ensartado en una bayoneta. La bandera. John, con el cuello abierto. El miedo. August, que siempre sonreía, hundido en el lodo. La bandera. El capitán tardó tres horas en morir. El miedo.

    Y, en la vuelta a casa, encontrar aquel jodido comunista con sus camisas de flores y su banjo mugriento, cantando estupideces, se creía con el derecho de decirle a todo el mundo que sus amigos habían sido asesinados por nada, sin motivo y sin objetivo. Le escupía a la bandera, le escupía a su sangre, le escupía a todo. Maldito rojo de mierda. 


    A su lado, en las gradas, había una pareja joven. Ella parecía muy nerviosa y daba saltitos en la silla. Él leía un panfleto, seguramente alguna sucia publicidad soviética, aunque en la portada sólo se veía el dibujo de un banjo.
    - Mira, ya empieza.
    La zona de butacas, que zumbaba como un avispero con los murmullos de los asistentes, se convirtió en un puro clamor. El hombre era alto como un árbol, y sus nudillos eran nervudos como las ramas de los almendros. Sería un trabajo fácil, mucho donde apuntar y poco que atravesar.

    Estaba agotado cuando terminó el concierto. Bajó del escenario, mientras los asistentes le miraban con los ojos brillantes y lo saludaban con la mano. Toshi recogió el banjo de sus manos y lo colgó en un caballete para ponerlo en la funda. Se quitó las dos púas de los dedos.
    Alguien se le acercó por detrás. Era un hombre chato, con el cabello milimétricamente corto y el rostro pulcramente afeitado. Le tendió la mano, y él se la estrechó.
    - Señor Seeger, vine esta noche a matarlo.
    El tiempo se detuvo.


    Toshi le había susurrado, sobrecogida, 'tienes que sentarte con él y tenéis que hablar'. Y eso había hecho, sentarse enfrente de aquel hombre, que había venido de un pueblo muy pequeño al norte. Él le habló del barro, del casco, de la sangre, de los amigos perdidos. Del dolor, del miedo. De la bandera. Del odio.
    Pero también le contó cómo, según transcurría aquel concierto, iba teniendo menos y menos ganas de matar a aquel gigantón delgaducho, a aquel rojo de mierda. A aquella voz, a aquel banjo, a aquella guitarra de doce cuerdas. Y le habló de la mujer que lo tomó de la mano para ponerse en pie, aunque él no lo tenía planeado, para corear 'We Shall Overcome'. Le habló del puño apretado en el muslo mientras escuchaba 'Waist Deep in the Big Muddy'. Del temblor de barbilla con 'Jacob's Ladder'. De las lágrimas, al fin, con 'Bring Them Home'. De cómo aquellas voces coreándolo habían sido más fuertes que él mismo. Sí, se repetía hacia los adentros con la fuerza de aquella masa, devolvedlos a casa. Traedlos de vuelta. Si de verdad sentís esta patria, dejad de asesinar a sus hijos, y a los hijos de otra patria. Nadie merece morir así.

    Así que no, ahora no quería matarlo. Ahora no quería matar a nadie. Y aquel grandullón enjuto y seco, como los cipreses junto a la iglesia, como los altos olmos de las riberas, le tomó de las manos.
    Y juntos cantaron, cantaron por las flores que se llevan las muchachas a quienes los muchachos desposan, esos muchachos que son llevados a la guerra para convertirse en cadáveres que llenan los cementerios. Cementerios tapizados en flores.

    ¿Cuándo aprenderán? ¿Cuándo aprenderemos?


    Este relato está basado en un hecho real, acaecido a Pete Seeger al finalizar uno de sus conciertos, cuando aún la guerra de Vietnam estaba en curso.

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    Han sido unos días de sufrir bastantes nervios, de adecuarme al ritmo habitual al principio a entusiasmarme con un nuevo proyecto al momento siguiente. De tomar decisiones.
    En enero nos enteramos de que un hotel del Port buscaba nueva recepcionista. Con ganas de cambiar, de experimentar algo nuevo, envié enseguida el currículum bilingüe. Y no supimos nada más en todo el mes, y a lo largo de febrero me preparaba para volver a mi hotelito de una estrella, encaramado como una vigilante gaviota a las laderas del puerto. El hotelito de los clientes parlanchines, de las maravillosas vistas, de edificio antiguo y gruñón que de vez en cuando se nos ponía de morros. El que tan bien se ha portado conmigo en los momentos más difíciles.

    Me marché a Segovia a ver a la familia. Fueron cinco días excelentes, rodeada de mis hermanos, compartiendo tiempo con mi madre y recibiendo los besos de mi padre antes de ir a dormir. Recuperé las noches con mi almohada, que mis padres aún guardan y que siempre me está esperando en casa cuando vuelvo. También pude ponerme al día de la boda del año mientras disfrutábamos engullendo los dos cerdos que, convenientemente sacrificados, nos sirvieron de alimento popular en el pueblo de mi cuñada.


    Antiguos troncos de fresno junto al soto

    Además me llevaba una llamada: el hotel al que mandé el curriculum quería entrevistarme.


    A la vuelta la casa se me comía, aunque menos que el año pasado. El despacho ha quedado precioso, todo ordenadito y con los libros adecuados en el orden perfecto. Los libros del curso de fantasía y ciencia ficción huelen a historias emocionantes. Acudí a la cita con esperanzas moderadas. Fue una entrevista muy interesante, y el hotel... el hotel es increíble. Me aseguraron que me contestarían el mismo día, pero debían estar muy ocupados y no supe nada más. Los nervios me podían... en el hotelito contaban conmigo, y odiaba la idea de dejarlos colgados con tan poco tiempo para encontrar a alguien, después de lo bien que se habían portado.


    Al día siguiente, mientras negociaba el nuevo plan dental en el despacho del agente, recibí una llamada. Y me dijeron que sí, que me querían, que les diese las tallas de mi ropa para encargar el uniforme ya. Así que, después de dos días de training, esta tarde comienzo una nueva andadura.
    Me da pena no volver al hotelito, en serio. Ya conozco el trabajo al milímetro, el edificio y sus rincones, a los clientes habituales, el programa informático, los recovecos del servicio. He estado muy a gusto durante mi tiempo allí, he trabajado muy duro y me he dejado las pestañas y las fuerzas en esa recepción. Pero es hora de cambiar. Es hora de ganar un día libre más a la semana (me va a parecer increíble tener una especie de 'fin de semana' entre semana para disfrutar y descansar con mi novio), ganar tiempo de comer con mi novio ¡cuatro! días a la semana (antes sólo podíamos compartir mañanas y sobremesas los sábados, y siempre teníamos compromisos con amigos o con la asociación), aprender cosas nuevas y centrar más mi actividad laboral. Aunque todo es nuevo para mí y he de aplicarme: nuevo programa informático, nuevas instalaciones, nuevos compañeros, nuevas actividades. Los mil y un detalles que requiere un hotel tengo que aprenderlos.






    El hotel es una auténtica pasada. Los servicios de bar y restaurante pertenecen a la gestión central, pero no dependen de la recepción. Hay un pequeño spa en el piso inferior, así como una sala de máquinas de deporte. Sauna, baño turco, duchas ciclónicas. Una suite preciosa. Habitaciones con todas las prestaciones. Piscina al aire libre. Comedor de empleados, vestuario. No por nada tiene cuatro estrellas. Aunque no tiene unas vistas tan espectaculares como el Citric.

    Así que, bueno, tendré que armarme de confianza para trabajar en semejante hotel. Tengo el cuaderno lleno de notas, etiquetas y post-it, y el cerebro lleno de datos. Hoy será mi primer día, y el director de recepción me acompañará en tutelaje. Mañana empiezo sola. Echaré mucho de menos a las niñas del Citric...
    Recuerdo el vértigo que sentí el primer día de cada uno de mis trabajos: la primera vez que giraba la llave en cada iglesia, las vistas detrás de cada mostrador de información, el modo en que comencé sin ninguna orientación en el museo, la prisa que requirió el Citric... y, al poco tiempo, he ido haciendo de cada puesto mis pequeñas fortalezas, mi hogar en diminuto, mi modesto reino, el lugar donde ser laboriosa pero sin perder nunca el entusiasmo. Me he lanzado sin red a un contrato de prueba que espero se prorrogue. Pondré todo de mí para que sea así.


    Deseadme suerte.

    Findûriel

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  • 03/21/14--13:05: Una sonrisa de hace 26 años
  • Hace unos 26 años se me quebró la sonrisa. Un inocente juego infantil dio con mis huesos en la acera. Me partí el húmero izquierdo en tallo verde, y estuve vendada de cintura a cuello hasta que soldó. Pero no fue lo único que se me rompió.

    Al rebotar contra el suelo, me dejé allí la sonrisa. La niña que era no volvió a sonreír del mismo modo. Tímidos labios apretados, o una mano avergonzada cubriéndome la boca, mientras el mundo se hacía pequeño y yo me hacía grande. Y siempre la vergüenza, la pena, el dolor y la enfermedad detrás de esas cortinas.

    Infecciones terribles que me hacían padecer grandes sufrimientos, y me privaban de mi querida escuela. Dentista tras dentista, manotazo tras manotazo, viaje tras viaje, dinero ganado a sudor y sangre que no llegaba a ningún lado. Tuviera la edad que tuviera, nunca pude volver a aquella tarde y darle una vueltita al giratiempo. Dientes negros, azules, marrones. He tenido fundas de todos los colores y todos los odios que se puedan imaginar. Y también poses forzadas desde entonces cuando había que posar en una foto.

    Pero ya no. Ah, ahora he empezado un camino que tiene visos de hacerme feliz, repuesto tras repuesto. Y cuando la dentista me ha dado el espejo, me he echado a llorar.

    Una sonrisa de hace 26 años, cuando era una niña liviana como un suspiro, antes de que el rebote me estampara contra la acera y me llenara la boca de sangre y los ojos de relámpagos. Antes del insoportable dolor, de los larguísimos días de infección, de las raíces horadadas y los algodones apestosos que servían para cerrarlas. Los dientes se quedaron en aquella acera de los años ochenta, y sus pies siguieron en mí, aferrados y esperando que alguien los recompusiera. Siempre ha habido algo roto en mis momentos de alegría, algo vergonzoso, algo oscuro que yo no podía arreglar.

    Hasta hoy.

    Bienvenidos, dientes. Ahora toca aprender a sonreír como cuando tenía siete años...



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    He estado mirando en el histórico de entradas y me he dado cuenta de que no hice entrada para el trabajo anterior... así que este meme valdrá para dos 'oficinas'. Serán la quinta y sexta entradas de este meme en mi blog :)

    El trabajo que desarrollé desde 2012 hasta noviembre de 2013 tenía estas vistas desde la terraza, que era lo que yo veía desde mi mesa.

    Fuente: citrichotels.com
    El hall era amplio y desde allí se veían los mástiles de los barcos, el amanecer (maldito sol que salía de frente) y la bahía. Sigo opinando que el hotel, de una estrella, tiene un patrimonio que ninguno de los hoteles de la playa posee: unas vistas impresionantes. Es una maravilla pararse en la terraza del Citric, en la subida del faro de Muleta, y dejarse hechizar por la belleza de las montañas en comunión con el mar. Este paisaje seguía la norma de los anteriores de mis 'oficinas': mirar directamente hacia Patrimonios de la Humanidad.

    La vista actual desde mi oficina es muy diferente a las que he tenido hasta ahora.

    Fuente: aimiahotel.com
     Esta es la recepción del hotel en el que trabajo actualmente. Para que os hagáis una idea, la foto estaría hecha desde la puerta principal, junto a la puerta del restaurante.

    El hotel está en segunda línea de playa, lo que en realidad es una ventaja. Esta parte de la bahía, justo enfrente de donde está el Citric, es muy bulliciosa y está muy transitada. Los halls de los hoteles de primera línea de este lado seguramente sufren el ruido de las terrazas, las juergas nocturnas, la gente que entra a usar el baño y demás lindezas todo el día. La puerta da a una calle, con unas casas particulares y un restaurante grill. Como el hotel tiene cristaleras por todos lados, la luz natural entra a raudales. Los sillones que veis en primer plano son de la sala de lectura, una salita con flecajes blancos en las cristaleras que es muy agradable para esperar. Está aromatizada, tiene música ambiental relajante, hay multitud de libros e información para consultar y un ordenador de uso libre.


    Al fondo (lo que sería mi derecha) está la cafetería, también acristalada. El panel que veis, como de color azul, de noche se enciende con luces de led que van cambiando suavemente de color. Da acceso al patio donde se encuentra la piscina, lleno de tumbonas y con mesas para disfrutar de la comida o desayuno fuera. En vez de gente bulliciosa, como tendría en primera línea, aquí se oyen los pájaros :)

    No es un castillo, ni una iglesia gótica, ni románica, ni un edificio del medievo, ni un balcón al mar. Pero es luminoso, elegante, tranquilo y muy acogedor. Definitivamente, mi 'oficina' actual tiene muy buenas vistas. Y, bueno, como me muevo mucho para atender a las obligaciones de mi trabajo, también disfruto de estas vistas...

    Imágenes: aimiahotel.com
     Los dos hoteles en los que he trabajado son una alegría a la vista.

    Y vosotros, ¿qué vistas tenéis desde vuestra oficina?

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  • 04/10/14--10:17: 500 entradas
  • Son pocas para el tiempo que llevo con el blog, pero la actividad de la página sufrió un bajón hace unos años. De las varias entradas al día que hacía al principio, a estar casi congelado...

    Pero bueno, que son 500, y quería celebrarlo de alguna manera. Así que he creado una pestaña nueva en el blog, una pequeña página inserta, dedicada a mi colección de hobbits. Allí pretendo mantener al día la cuenta de mi pasión tolkiniana con las nuevas ediciones que vaya consiguiendo.

    Desde aquí, os doy las gracias a todos aquellos que en algún momento os interesásteis por el blog. A aquellos que aprendísteis y a los que me enseñásteis cosas. A los que habéis mantenido vivos vuestros blogs todo este tiempo.

    Echadle un ojito a la nueva pestaña aquí y, si estáis en vena, participad en la colección consiguiéndome nuevos miembros. Eternamente agradecida



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  • 08/14/14--04:39: I am a Front Desk Agent
  • Visto en facebook y suscrito palabra por palabra. So funny.

    I AM A FRONT DESK AGENT

    I have advanced degrees in Accounting, Public Relations, Marketing, Business, Computer Science, Civil Engineering, and Swahili. I can also read minds. Of course I have the reservation that you booked six years ago even though you don't have the confirmation number and you think it was made under a name that starts with "S".

    It is completely my fault that the blizzard shut down the airport and you have to sleep in a warm king-size bed while 5000 of your co-travellers are sleeping in benches at the airport. I am sorry.

    It is not a problem for me to give you seven connecting, non-smoking, poolside suites with two king beds in each, four rollaways, 3 cribs, and yes, I can install a wet bar. I know it is my fault that we do not have a helicopter landing pad.

    I am a Front Desk Agent. I am expected to speak all languages fluently. My company has entrusted me with all financial information and decisions, and yes, I am lying to you when I say we have no more rooms available. It is not a problem for me to quickly construct several more guest rooms. THIS time I will not forget the helicopter landing pad. And it is my fault that everyone wanted to stay here. I should have known you were coming in, even though you had no reservation. After all, you stay at our brand of hotel all the time, 300 nights a year, and this is only the first time you've ever been to our city.

    I am a front desk agent. I am quite capable of checking three people in, two people out, taking five reservations, answering fifteen incoming calls, delivering six bath towels to room 625, plunging the toilet in room 101, and restocking the supply of pool towels, all at the same time. Yes, I will be glad to call the van driver and tell him to drive over all the cars stuck in traffic because you've been waiting at the airport for 15 minutes and you've got jet lag.

    I am a front desk agent, an operator, a bellhop, houseman, guest service representative, housekeeper, sales coordinator, information specialist, entertainment critic, restaurateur, stock broker, referee, janitor, computer technician, plumber, postman, babysitter, dispatcher, laundry cleaner, lifeguard, electrician, ambassador, personal fitness trainer, fax expert, human jukebox, domestic abuse counsellor, and verbal punching bag. Yes, I know room 112 is not answering their phone. And of course I have their travel itinerary so I know exactly where they went when they left here 9 hours ago, and what their mobile phone number is.

    I always know where to find the best vegetarian-kosher-Mongolian-barbecue restaurants. I know exactly what to see and do in this city in fifteen minutes without spending any money and without getting caught in traffic. I take personal blame for airline food, traffic jams, rental car flat tires, and the nation's economy.
    I realize that you meant to book your reservation here. People often confuse us with the Galaxy Delight Motel, Antarctica. Of course I can "fit you in" and yes, you may have the special £1 rate because you are affiliated with the Hoboken Accounting and Bagel Club.

    I am expected to smile, empathize, sympathize, console, condole, upsell, downsell (and know when to do which), perform, sing, dance, fix the printer, and tell your friends that you're here. 

    After all, I AM a Front Desk Agent



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  • 08/17/14--09:26: Draenor
  • Hacía mucho tiempo que no mantenía una conversación sobre el WoW con alguien que hubiera jugado. De hecho, creo que el juego de un tiempo a esta parte ha experimentado un bajón de jugadores bastante importante.

    Pero hoy me he encontrado comentando anécdotas con un jugador, y la verdad es que desde que anteayer salió a la luz la cinemática de la próxima expansión, Warlords of Draenor, me pica el gusanillo de volver.






    Me van a permitir ustedes que utilice, de aquí en adelante, el idiolecto propio de los jugadores de MMORPG: Soy jugadora casual, lo que más me gusta del juego es questear, mucho más que raidear (mi novio es más hard player en esto que yo) y disfruto con el lore y con sentarme a escuchar narraciones o eventos puntuales que suceden en las tierras donde se ambienta el juego. Disfruto de ver los vuelos, y también disfruto de volar. Me encanta buscar lugares escondidos del paisaje, y tengo por algún lado un álbum donde mi main, Akaibu, descubre Excalibur, o la tumba del caballo de Arthas, el aeropuerto de Forjaz (cuando no se podía volar) o los conejitos armados con machetes. Cuando comenzó el sistema de logros, fui de las más entusiastas. Ya me apasionaba tener mascotas pasivas (aunque no me atrae NADA DE NADA eso de las 'batallas de mascotas'), hacía todos los eventos que podía y me encanta coleccionar monturas. Busco libros para leer en cada rincón y cada mazmorra, me siento a pescar al atardecer e incluso cojo barcos por el simple placer de ver los paisajes.

    Mi novio, allá por 2007, me regaló el cofre donde venían el juego básico y la expansión The Burning Crusade. Cuando mis hermanos mayores lo vieron, me rogaron que no lo instalara, que eso sorbe la vida. Pero muchas noches, después del trabajo, era la forma que teníamos mi chico y yo (separados por cientos de kilómetros y un mar de por medio) de 'salir juntos'. No quiero decir con ello que tuviéramos citas cibernéticas y fuéramos a beber a la taberna del Barrio de los Mercaderes, sino que compartíamos raids, quests y muchas risas, junto con nuestros compañeros de Guild, ya que no podíamos ir juntos al cine o quedar con los amigos para salir.

    Nuestra Guild (Hermandad, grupo de personas que se une bajo una misma enseña para jugar juntos) se llama Legado de Azeroth. Creo que aún existe, aunque no estoy segura... tras sobrevivir a una migración masiva (después de la cual yo comencé a jugar) se recuperó maravillosamente y pudimos jugar de un modo desenfadado, compartiendo tiempo, materiales y sabiduría entre todos. Por esa Guild pasaron padres con hijos (hubo un tiempo en que teníamos a un padre que jugaba con sus dos hijos), matrimonios, papás raider que le dejaban a sus hijos la cuenta durante el día para que farmearan, parejas unidas, papás que hacían rest para darle el biberón a sus bebés, parejas a distancia, grupos de amigos del instituto, compañeros de la Sociedad Tolkien Española, gente de siempre, gente efímera, vecinos... 
    Gente con manos, gente manca, gente propaquete, ¡incluso tuvimos un manco 'de verdad'! Durante un par de meses, uno de nuestros jugadores jugó con una sola mano porque llevaba el brazo escayolado, y ¡oye!, no se le escapaba ni una cura. Gente que entraba en el juego y quería pasárselo bien. Siempre tirábamos al boss 'a la última', que podía ser un par de meses después del primer try.

    ¿Qué era lo mejor de mi guild? Es difícil ponerlo en palabras. Durante mucho tiempo fuimos una gran familia, y con muchos de sus miembros la amistad trascendía el juego. Confiábamos los unos en los otros mientras nos íbamos haciendo más sabios. La gente que conocía el juego siempre te aconsejaba sobre el mejor camino a seguir. Los más serios tenían la capacidad de hacerte reír de vez en cuando. Muchas veces teníamos el programa de chat de voz encendido aunque no estuviésemos en el juego, simplemente para charlar o arreglar el mundo.

    Siempre recordaré grandes momentos vividos con mis compañeros del WoW. Fueron momentos hermosos, o especialmente divertidos. Como cuando hice roll a una pieza por primera vez en mi vida, como invitada a una raid, y Raxhe se cabreó (pero con el tiempo me perdonó). Como cuando me llevaron siendo nivel bajito a Monasterio Escarlata y me invitaron a entrar a la catedral... con sangriento resultado (pulleé a TODOS los ocupantes). O cuando entramos a Karazhan, nos dio por usar la urna fuera de lugar y nos quedamos ATRAPADOS siendo nivel 80, y los GM no nos creían cuando les pedimos ayuda.Cuando tiramos a Kel' Thuzad y nos hicimos la foto de rigor, que creo que aún guarda mi sobremesa. Cuando me regalaron un lirio de Stratholme, o mi primer paseo en chopper. Cuando me salió tenacitas de mascota. Vivir con intensidad la raid de Illidan. Que Draga pullee porque se aburre mientras explican la raid... que lo kickeen y luego nos pida perdón con la boca pequeña. Guardar fuegos artificiales para una boda. Mi hijo Thorim puleando a Remendejo vestido de Papá Noel. Descubrir a los draenei, a los wargen, a los DK, a los pandaren. Llevar en la mochila el anillo uno y regalárselo a Davos. Greenar y sus chistes de pollos, las sesiones de peluquería con Nayah y el sonido de su zippo, los chistes crueles de niños de Asha y su olor a cabra, Orimas y nuestro pique healer, el vozarrón de Drizzht y la vocecilla de Ener, las ocurrencias de Gilnor, las mascotas y el dineral de Lantana, Yulima y su 'mmmmmmhuenaaas', oír la voz de Chitina, Chamanwaxuke llamándome 'pequeña'...

    Perder amigos. Perder la guild. Llorar durante días porque había perdido de improviso esas cosas. Perder la confianza, la complicidad. Que nada vuelva a ser lo mismo. Que la guild se vaya apagando por culpa de la ambición desmedida, esa misma que quemó a los que se alejaron.

    Dejar de jugar. Volver con Cataclysm. Ver que los cambios no son buenos y que los jugadores cada vez son menos serios, lo quieren todo YA y si caes te echan. Que lo den todo mascado: doble especialización, interreinos, repair único, llavero, mascotero/monturero, volar a todos lados y llegar con un chasqueo de dedos a las cuatro puntas del mapa. Volver a perder la pasión. Regresar con Pandaria y disfrutar con sus historias, su música, sus misiones. Mudarme. Dejar de jugar.

    Y ahora quizá sea una buena vía de desestresarme, caminar por los barrios de Ventormenta, contemplar el atardecer desde las cúspides de Forjaz o esperar a la temporada de la trucha para conseguir el logro de los peces. Hace mucho que no juego, porque las últimas veces casi ni siquiera hice mazmorras (y ni una sola raid) así que volvería nueva, sabiendo menos (aunque antes hacía falta saber mucho más) y con ganas, simplemente, de disfrutar a mi aire.

    Lo hablaba con mi amigo Túrin hace un rato. Sí, claro, los jugadores de WoW tenemos la vida absorta por el juego. Por eso él tiene trabajo, tres hijos, esposa (que también juega al WoW, por cierto), ve películas, lee libros, escucha música, cultiva otras aficiones... por eso yo también tengo trabajo, pareja, una casa, sigo estudiando, acudo a eventos, leo, veo series y películas, soy parte de la comisión permanente de una asociación muy activa, cultivo el hobby de las BJDolls, coso, viajo...

    Recuerdo a mi chico, cuando me ayudaba a subir de nivel a mi main, diciendo que le aburría caminar en el juego. Con el tiempo (y las monturas, y las expansiones) puede que dejes de caminar por los paisajes, pero cada vez que vuelvo, siempre lo hago. Y si vuelvo, lo seguiré haciendo.

    Porque hay mucho que ver, mucho que hacer y mucho que descubrir en las tierras de Azeroth y Terrallende.

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  • 10/31/14--14:17: Como cada año...
  • Como cada 31 de octubre, apareces por un momento y después te marchas. Con los bolsillos vacíos, con los ojos vueltos. Con la cabeza rota y el corazón entero. Mientras las verdades sigan brillando, como ascuas en una hoguera, tu silueta nunca conocerá la oscuridad absoluta.

    Danza para mí, alma silente. Mueve tus brazos, trenza tus pies y articula palabras suspendidas en el aire como burbujas de plata. Dibuja en el viento, espectro, proyecta tu sombra para que seamos más conscientes de la luz.
    Y después duerme, duerme y sueña. Sueña que existimos y, quizá, así podamos escuchar tu voz, durante un segundo que se prolongue una era.
    Danza para mí, duende, niño, demonio, espíritu. Y susúrrame al oído mientras el mundo arde.


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    Me despierto con la noticia de que Sir Terry Pratchett se ha ido con el tipo alto que habla en mayúsculas. Sí, me he despertado horriblemente tarde hoy. Y estaba disfrutando de cosas sencillas cuando ha saltado la noticia.

    El mundo necesitaba su prosa, señor Pratchett. Y aún la necesita. Eso es lo que lamentamos hoy, del mismo modo que lamentamos que una terrible enfermedad contra la que aún no podemos luchar fuera la que te llevase a este término. Un término que, personalmente, me parece tan valiente que me fuerzo a pensar que no tengo que llorar. Pero héteme aquí, cual Nienna. Llorando por un escritor que se nos ha ido y nos ha dejado una ubérrima cosecha en las estanterías.

    Desde el primer libro tuyo que leí, 'Eric', hasta 'El segador' que sostengo en mis manos aún con el marcapáginas entre sus piernas y que me ha acompañado en interminables y tediosas salas de espera de médicos, siempre hubo en tus palabras capacidad para asombrarme, intrigarme y (sobre todo) arrancarme una sonrisa en los momentos más duros.

    Te echaremos de menos, hombre del sombrero. Ya eras eterno, ahora eres una leyenda.



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  • 09/13/15--09:14: Se busca saqueador
  • I'm looking for someone to share in an adventure, and it's very difficult to find anyone.'
    'I should think so, in these parts. We're plain, quiet folk and have no use for adventures. Nasty, disturbing, uncomfortable things, they make you late for dinner.


    Hace tiempo que tengo en mente una idea que puede parecer descabellada. Una idea que me ha surgido de forma espontánea y que, de llevarse a puerto, puede ser muy interesante tanto para mí como para las personas y mentes que decidan acompañarme en el camino.

    Un par de semanas atrás, decidí releer "El señor de los anillos", de J.R.R. Tolkien. Como la mayoría de lectores de este blog sabéis, soy miembro hace mucho tiempo de la Sociedad Tolkien Española, una asociación literaria dedicada al estudio, difusión e impulso creativo en torno a la obra de J.R.R. Tolkien. En estos años me ha dado tiempo a hacer de todo, desde conferencias en universidades hasta traducciones especializadas, pasando por ser galardonada con varios premios literarios... incluso a explorar vertientes más lúdicas relacionadas con su obra, como cantar, participar en lecturas comunitarias, bailar, escribir canciones o llevar a cabo talleres de artesanía. Y aunque he consultado la obra de Tolkien (en todas sus variantes, no sólo "El señor...") para trabajos, conferencias, publicaciones, redacción de piezas de ficción o, simplemente, para revivir las sensaciones que su prosa y poesía me provoca, no había hecho una relectura completa en mucho tiempo.

    "The Lord of the Rings", obra de Omar Lozano, Omarito en Deviantart
    También me he dado cuenta, con esta relectura, que puede que ciertas influencias externas me hayan alejado del canon tolkiniano más de lo que desearía. Y que esto también le puede haber pasado a más de un amigo... Me refiero, primordialmente, a las películas de Peter Jackson (que no mencionaremos aquí). Las hemos disfrutado (y criticado) muchas veces en casa, en el cine y con los amigos, amén de internet, así que muchas de las cosas que se cambiaron han permeado al final tanto en nuestro imaginarium como en el popular. En sí, no es nada intrínsecamente malo, pero el deseo de volver a lo canónico me arde en las venas. Como decía Bilbo, tengo deseo de ver las montañas de nuevo. Y de volver a Rivendel.

    Mi objetivo, al cerrar el libro en Bree el otro día y decidirme a recomenzar, es compartir esta relectura con los lectores del blog que lo deseen. Busco saqueadores para que me acompañen en esta aventura.

    EL SEÑOR DE LOS ANILLOS - LECTURA GUIADA

    - ¿Hace tiempo que leíste "El señor de los anillos" y tienes ganas de releerlo de nuevo?
    - ¿Te has dado cuenta, de repente, de que la visión canónica de los libros se ve empañada por otras influencias externas, y ya no estás seguro de si primero los hobbits fueron a Cricava o a Bree, o quieres revivir el sobrecogimiento de descubrir Lórien?
    - ¿Te encantan las pelis, y te has planteado leer el libro pero no terminas de marcarte un ritmo de lectura o un punto de comienzo?
    - ¿Has leído el libro pero te gustaría saber más de lo que hay detrás de cada personaje, cada lugar, cada nombre mencionado del que no se cuenta más?
    - ¿Simplemente te apetece releer con otros compañeros la novela, y opinar sobre ella, compartir tu sabiduría y aprender de los demás?

    "Radagast's Cunning", de Lucas Graciano
    La metodología aún no está clara del todo. Planeo redactar un artículo para cada capítulo o dos. El ritmo de lectura espero que sea constante (así como el de redacción), y me he marcado una frecuencia de dos capítulos por semana, la cual no es demasiado rápida ni tampoco demasiado lenta (veremos si la Saga Realidad me permite cumplirla) aunque se podría alterar. Al final de cada artículo encontraréis la fecha tope para lectura de la sección marcada, día en que se publicará el siguiente artículo.
    Mi idea inicial es escribir estos artículos para que la gente acompañe sus lecturas, y después en los comentarios estáis invitados a colaborar como buenamente queráis y sepáis. Cualquier aportación interesante a la historia y/o filosofía de la novela será susceptible de ser añadida al artículo.

    Para ello, además de mis impresiones personales, utilizaré referencias bibliográficas sobre el tema, que incluirán ensayos, artículos, material de conferencias e incluso las propias palabras de Tolkien (recogidas en las 'Cartas' y en las diversas biografías sobre él o sus compañeros vitales). Cualquier colaboración a este respecto será bienvenida.

    ¿Mis objetivos? Divertirme, aprender, enseñar, debatir, revivir grandes momentos literarios... y que todo este material esté disponible para que la gente lo disfrute.

    La primera parte de esta aventura comprenderá aquello que muchos nos saltamos al leer un libro: el Prólogo. Así que echadle un vistazo y preparaos para un viaje a través de la Tierra Media donde, al finalizar, seguramente no seréis los mismos. Recomendación personal: no olvidéis echar al petate un pañuelo, y una buena cuerda, al menos). Espero tener este capítulo para la semana que comienza mañana.

    Así que...¿os apuntáis a esta Compañía del Anillo (que será de más de nueve miembros)? Sed bienvenidos. La despensa está abierta, el fuego está encendido, el arpa está afinada y las perchas aguardan vuestros numerosos capuchones y capas.

    Mónica 'Findûriel'

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    Como bien cuenta el artículo anterior, esta es la primera parte de la lectura guiada de El señor de los anillos. He llamado a estos artículos 'El camino del anillo' para dotarlos de un nombre fácilmente reconocible.

    Sobre El señor de los anillos se han escrito no ríos, sino océanos de tinta. Libros, ensayos, tratados, manuales, trabajos universitarios, ponencias, conferencias; así como películas, obras de arte plástico, música... son el testimonio que innumerables manos y mentes aficionadas a la novela nos han legado para su estudio y disfrute. No va a ser, entonces, mi labor escribir sobre la época histórica en la que fue surgiendo esta mitología, pero puede que lo mencione. Tampoco las circunstancias vitales en las que se encontraba el autor, aunque es posible que surjan. Ni tampoco la influencia que esta ficción ejerció sobre otras disciplinas artísticas... mas es probable que aparezcan por el texto.

    Baste mencionar que El señor de los anillos se dividió en tres volúmenes (en contra del deseo del autor) debido a la carestía de papel provocada por la guerra, que se publicaron entre 1954 y 1955.

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    EL CAMINO DEL ANILLO: PARTE I - EL PRÓLOGO


    El prólogo suele ser esa parte del libro que muchos lectores obvian antes de comenzar una lectura. Nosotros lo leeremos por varios motivos, el primero y más importante es porque es una fuente de información primordial sobre los hobbits.

    Los hobbits, esas criaturas ya harto conocidas (debido, sobre todo, a las adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson y su impacto en la cultura de masas) de pequeña estatura, pies peludos y descalzos, y costumbres pacíficas. Esa raza hedonista y poco culta que siempre ha vivido en un mundo perfecto, bebiendo cerveza, comiendo ocho o nueve veces al día y sin sufrir escarnio ni guerra de ningún tipo. La vida hobbit, la vida mejor. Viva el asueto y la comida.


    Más o menos así, como nos los pinta Jackson al principio de sus películas. Hobbitontos, vamos.
    ¿O no?

    Pues no, queridos amigos, los hobbits podían disfrutar de relativa paz y tranquilidad a finales de la Tecera Edad, que es el tiempo en que transcurre parte de El señor de los anillos, pero no siempre había sido así, ni tampoco lo sería en un futuro. Vamos a adentrarnos un poco más en el mundo hobbit para acompañar la lectura de este prólogo, aunque más adelante en la lectura surgirán muchas cosas sobre la noble raza que debamos explicar.

    El origen de los hobbits

    Tolkien afirma que, corrigiendo exámenes una tarde (corregía no sólo los exámenes propios, sino para otros profesores, así se sacaba un dinerillo extra para mantener a su numerosa familia) sintió alivio al encontrar una hoja en blanco y, casi sin saber por qué, grabateó 'en un agujero en el suelo, vivía un hobbit'.

    Podéis verlo aquí, en el minuto 2:47 concretamente:



    La palabra 'hobbit' no era del todo nueva para el idioma inglés, pero no pasaba de ser un simple término sin significado... seguramente el 'hobbit' que Tolkien escribió no estaba ni siquiera relacionado con el término registrado por Michael Aislabie Denham en su lista de criaturas mágicas de 1895, donde no se aportan siquiera datos o cuentos escritos sobre tales 'hobbits'.

    Más adelante y, volviendo al garabato, Tolkien caviló sobre las posibles implicaciones lingüísticas del término que tan espontáneamente le había surgido de la pluma. Y descubrió que podía proponer un origen filológico a dicho término, emparentado en parte con el Inglés Antiguo: hol-bytla, habitante de agujeros. En futuros capítulos hablaremos también de las semejanzas entre los términos de Rohan y los de La Comarca, entre los que se cuenta esta palabra, aunque hay un esbozo al final de este artículo en concreto.

    Un tiempo después, uno de estos hol-bytla sería protagonista de su primera novela de éxito, El hobbit.

    Historia temprana de los hobbits

    Aunque Tolkien no nos cuenta en profundidad el origen radical de los hobbits, sí nos cuenta que están sin duda emparentados con los humanos (o Gente Grande, como les gusta llamarnos), aunque la naturaleza de su relación se pierda en los oscuros Primeros Días. Como se menciona en el prólogo, sólo los elfos recuerdan leyendas de tan remotos tiempos, pero éstas sólo se dedican a temas relacionados con su pueblo.

    En el año 1 CC (Cómputo de la Comarca), los hermanos Marcho y Blanco (quienes, en las versiones primitivas del texto, se llamaban Marco y Cavallo) cruzaron el Baranduin en tiempos de Argeleb II. Habían estado viviendo en diversos lugares anteriormente entre los hombres o cerca de ellos, de hecho, en manuscritos tempranos de Tolkien se menciona a 'hobbits salvajes' que no llegaron a emigrar con los hermanos y se quedaron a vivir por su cuenta en montañas o bosques (¿podría pertenecer a esta gente la familia de Sméagol?).
    Cruzaron el Baranduin por el puente de piedra que se mantenía desde los tiempos de Arthedain I, ya que el agua los aterra (bueno... a casi todos. Los insensatos Brandigamo incluso saben ir en bote o nadar un poco. Cuestión de su sangre Alba) y se establecieron en esa tierra que llamaron 'La Comarca'. Su lugar de asentamiento anterior había sido una tierra más pequeña, que en tiempos de El señor de los anillos se conoce como el País de Bree... pero sobre esta tierra ya hablaremos a su debido tiempo.


    Los hermanos Marcho y Blanco, en la escultura que conmemora su hazaña en el videojuego Lord of the Rings Online
    En el prólogo se mencionan varios hechos trágicos y temporadas terribles que debieron vivir los hobbits en su época más temprana. Sumando esta larga y penosa emigración, forzada según se cuenta por la proliferación de humanos y la sombra de Dol Guldur, en la que hobbits de todas las edades debieron emprender un camino incierto sin casi medios, también debieron comenzar de cero en una tierra de la que nada sabían y en la que nada tenían, excepto un buen suelo (ya que en tiempos pretéritos había sido habitado y labrado por humanos, además de tener fama de buena tierra para viñas). Después de tal padecer, sufrieron continuos y cruentos ataques de lobos del norte, una terrible peste negra que esquilmó su población y una Larga Hambruna... como veréis, de existencia plácida y país de las maravillas, nada de nada.

    Si no, que se lo digan a Lobelia... este dibujo es del gran John Howe
    Respecto a las batallas, resulta cómico que la 'Batalla' de los Campos Verdes sea lo más renombrado que recuerdan en la Tercera Edad, pero... ¿acaso no nos pasa a nosotros mismos en la Saga Realidad? ¿Quién, de entre los viandantes que nos podemos cruzar por la calle, nos podría hablar de las Guerras Médicas, de la Batalla de las Navas de Tolosa o de los almogávares? Pero de la anécdota poética del Cid muerto 'venciendo' a caballo seguro que sí.
    Aparte del señor Toro Bramador y Golfimbul, Tolkien menciona en sus manuscritos que desde la Comarca se prestaron a batalla arqueros hobbit a las guerras de Angmar contra el Señor Oscuro (no en vano, tienen una puntería excelente) y... bueno, tendremos buenas dosis de hobbits guerreros en esta lectura más adelante.

    La vida hobbit

    Tolkien nos cuenta en su prólogo "El deseo de conocimiento (fuera de las ciencias genealógicas) no era común entre ellos". Esta frase, despiadadamente recortada de su oración de origen, es lo que ha dado pie a la imagen de los hobbits como complacientes ignorantes, del mismo modo que su descripción como gente 'sencilla' se ha dado a interpretar como gente 'simple'. Pero nada más lejos de la realidad.
    Aunque a todos los hobbits no les interesase ser estudiosos (o no tuvieran tiempo para ello), muchos hijos de familias prósperas sí se dedicaban al estudio y registro, tanto de la historia propia como de la ajena. De hecho, el propio Libro Rojo de la Frontera del Oeste, obra en la que (poéticamente, por supuesto) se basa El señor de los anillos fue originalmente escrito en la Comarca (y más tarde copiado y ampliado con otros libros hobbit o incluso por manos gondorianas).


    La edición 75 aniversario de El hobbit que publicó Minotauro imitaba el diseño del Libro Rojo que salía en las películas de Peter Jackson
    Porque Tolkien practica el artificio narrativo del manuscrito encontrado con su obra en El señor de los anillos. Del mismo modo en que Cervantes, como narrador de El Quijote, dice basarse en los manuscritos del historiador Cide Hamete Benengeli, o Álex de la Iglesia dice haber encontrado en una papelera el manuscrito de su histriónica obra Payasos en la lavadora, Tolkien usa este artificio comentando que lo que él ofrece, como narrador, es una traducción de aquello que Bilbo comienza como El hobbit, o historia de una ida y una vuelta y que Frodo amplía con La caída del señor de los anillos y el retorno del rey y Sam completa como tarea legada por su amigo.
    Bilbo incluye también en ese 'cofre rojo', tres gruesos volúmenes de traducciones del élfico incluyendo las historias del mundo antiguo, al que se añadirían en la Frontera del Oeste un grueso volumen más que contiene árboles genealógicos (sabiduría que todo hobbit de bien debe conocer) y comentarios.
    La copia del Libro Rojo que Tolkien 'tradujo' se conocía como el Libro del Thain, tenéis más datos sobre el mismo en el prólogo. Dignos son de mención también el Cómputo de los años y el Herbario de La Comarca así como Palabras y nombres antiguos de La Comarca (guardados en Casa Brandi), o La cuenta de los años (guardado en Grandes Smials).
    Además de todo esto, sabemos por la pluma de Tolkien que los hobbits ya habían comenzado a conservar su historia incluso antes de asentarse en La Comarca. Aprendieron la escritura de los dúnedain (las runas fëanorianas), así que al mudarse al oeste de Eriador en el año 1600 T.E. (año I del Cómputo de La Comarca) ya llevaban consigo sus historias, leyendas, anales orales y genealogías. En tiempos de Bilbo y Frodo los originales se habían deteriorado tanto que ya no podían leerse, pero se habían hecho copias y ampliado con más material. Entre los más de 500 ejemplares que albergaban las bibliotecas por aquel entonces, destacaba el Pielamarilla, el Gran Libro de Alforzada, que recogía la historia de los Tuk desde la fundación de La Comarca, cuyos primeros textos se remontaban aún más atrás, a casi cuatro siglos en el pasado...


    "Tolkien's desk", por la artista Breana Melvin
    Así que, como vemos, los hobbits no eran tan simples o ignorantes como pensamos... a ellos les debemos la escritura de El señor de los anillos.

    Otras de las cosas que se suelen pensar de tan noble raza es que son gente pacífica, descalza y rústica. Bien, pues un hobbit enfurecido no es un buen rival, como bien dice Tolkien en su prólogo. Aparte de los arqueros mencionados más arriba, existía en tiempos de la Guerra del Anillo un cuerpo de Fronteros, dedicados a mantener el orden y vigilar las fronteras de las cuatro cuadernas. Los hobbits de la cuaderna del norte cazaban con arco y, aunque las armas habían pasado a ser objetos curiosos de museo (mathoms... volveremos después a esta palabra) en caso de necesidad supieron organizarse y defender lo propio. Pero eso lo veremos más adelante. Y no olvidéis a los arqueros mencionados más arriba...

    Si leemos el texto con detenimiento, veremos que los hobbits no siempre van descalzos. Algunos de ellos llevan botas en los días de lluvia. Si lo pensamos fríamente, es lógico: como hobbit sales a la huerta un día en que ha llovido y te pones unas botas aunque 'no las necesites', porque al llegar a casa no lo pones todo perdido de barro, o evitas tener que lavarte los pies (peludos) con cuidado para no manchar la alfombra. También se dice que el oficio de zapatero era un oficio 'que practicaban poco', que no significa que no lo practicaran nunca. Es decir, que existían hobbits zapateros y tenían suficiente negocio como para subsistir (aunque seguramente los enanos de las Montañas Azules serían quienes más comerciarían con este tipo de mercancías). Cuando veáis a alguien caracterizado como un hobbit en un evento, si lleva zapatos (no cualquier zapato, entendámonos) ni se os ocurra ya decirle que debería ir descalzo. Que los suelos de las convenciones son fríos y sucios, y merecerían un buen calzado para un hobbit de bien.

    También eran tan 'rústicos' que contaban con un servicio postal bien organizado, abogados (¿recordáis el final de 'El hobbit'?) y términos y condiciones legales que espantarían al más pintado, e incluso relojes. Bueno, sí, eso es un anacronismo tolkiniano... ¡pero los tenían!. La mayoría de hobbits sabían leer y escribir, y muchos guardaban consigo una sabiduría especial que otros pueblos habían perdido. Habrá ejemplos de ello a lo largo y ancho de nuestra lectura.

    El imaginarium popular, indudablemente influido por las películas de Peter Jackson, nos los presenta como una suerte de pitufos-no-azules a los que la comida y la bebida les brota en las manos por arte de magia, y que se dedican sólo a fumar, comer hasta hartarse y mirar las estrellas. Cualquier persona remotamente relacionada con industrias tales como la ganadería, la agricultura o la artesanía sabe que eso no es posible y está bastante alejado de la verdad; conoce las horas que lleva cada pieza artesanal, el esfuerzo que requiere la agricultura (y más con instrumentos tan poco sofisticados como un molino de agua o una azada), los desvelos y trabajo diario que supone la ganadería, las horas de molienda, las innumerables lanzadas de un telar, la recogida y conservación de frutos, la elaboración del queso, el fermento de la cerveza o el vino, la construcción de edificios... Por no hablar de la crianza de los numerosos hijos que las familias hobbit acostumbran a tener. Es interesante resaltar que, de los cuatro hobbits de la Compañía, tres son herederos de familias muy prósperas y por ello a veces se los puede interpretar como banales o superficiales (y poco acostumbrados al trabajo). Fijémonos un poco más en el modesto Sam, representante de los trabajadores medianos en tan variopinta excursión, pensemos detenidamente y veremos que ese ideal de 'vida hobbit' que quizá teníamos en la cabeza conlleva mucho más trabajo del esperado.


    Talk like a hobbit

    En el apéndice sobre las lenguas, Tolkien nos comenta que el Libro Rojo 'original' estaba escrito en una lengua que él llama lengua común / oestron (Westron). ¿Es esta lengua el inglés? Bueno, pues no.

    La lengua comúnera una lengua hablada por varias razas de la Tierra Media y, aunque cada pueblo tenía sus marcas dialectales (que Tolkien intentó emular con las diferentes hablas inglesas, incluso con el uso de formas del Inglés Antiguo en el caso de Rohan) todos se podían entender entre sí. Mas, de vez en cuando, encontramos algunas palabras en el habla de los hobbits que nos podrían hacer sospechar que los hobbits pudieron tener su propia lengua.
    De momento, con el material del que disponemos, nos quedamos ahí, en una sospecha. Christopher Tolkien habla sobre ello en Los pueblos de la Tierra Media y reproduce manuscritos de su padre donde tampoco nos da una respuesta definitiva, pero se inclina por pensar que los hobbits siempre hablaron una lengua compartida con los humanos, aunque NO el oestron o lengua común, que fue adoptado después de su emigración.
    Tolkien sostiene que esta lengua sería la misma que hablaban los pueblos que después conformarían La Marca (conocida en Gondor como Rohan). Hablaremos de ella cuando lleguemos allí en nuestra lectura.


    Quisiera en este primer capítulo mencionar dos de los términos que los hobbits conservan de esa lengua antigua (fuera propia o compartida): mathom y smial.

    Un mathom es un objeto hermoso, que normalmente no suele tener utilidad práctica concreta más que el entretenimiento o la belleza, y que abarca desde las armas antiguas colgadas en el museo de mathoms hasta los pequeños regalos que se entregaban en las fiestas de cumpleaños (de los que hablaremos en el siguiente capítulo).
    Esta palabra Tolkien la relaciona con la palabra eorlinga máthum, que significa 'tesoro, regalo precioso'. Por ejemplo, el cuerno que veremos que Eowyn regala a Merry es un máthum.


    La palabra smial, que nombra las casas subterráneas de los hobbits, podría estar relacionado con el vocablo eorlinga smygel que allí significa 'madriguera'. También se relaciona con el nombre Sméagol y con Smaug, el nombre que en el norte se daba al gran dragón de la Montaña Solitaria, que es una broma lingüística de Tolkien que vendría a significar 'arrastrarse por un agujero'. Sobre el nombre Smaug recomiendo la lectura de este artículo.


    "The Hobbit, or there and back again" del artista Andrei Pervukhin
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    El siguiente paso es leer los capítulos primero y segundo de El señor de los anillos, y os emplazo al artículo que publicaré seguramente el jueves 1 de octubre (aunque la Saga Realidad puede alterar esta fecha). Profundizaremos más en las costumbres y sociedad hobbit, y entraremos en materia con la oscura historia del Anillo de Poder...

    ¿Cuáles son los nombres más normales entre los hobbits? ¿Qué ritos y protocolos se llevan a cabo en un cumpleaños hobbit? ¿Qué criaturas fantásticas pueblan los límites de La Comarca? ¿Qué hobbit no asistió como invitada a la fiesta de cumpleaños de Bilbo y por qué? ¿Cuánto tiempo transcurre hasta la partida de Frodo y quién lo acompaña? Todas estas preguntas y muchas más encontrarán respuesta en la siguiente entrega.

    Seguidme en twitter para estar puntualmente informados de novedades, fechas de publicación y para cualquier pregunta. Espero vuestros comentarios aquí, en el blog.

    Y muchas gracias por acompañarme en este viaje.

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    Puedes encontrar la introducción a este proyecto aquí.

    La edición que voy a utilizar para esta lectura es la 2ª edición 3ª reimpresión de Minotauro. Para aclarar conceptos desde un principio, El señor de los anillos está dividido en seis libros que, a su vez (como comentamos en el artículo anterior), se publicaron en tres volúmenes. La división que voy a utilizar es la originalmente pensada por Tolkien y, de este modo, encontraréis en el título de cada artículo el libro, no el volumen, al que pertenecen los capítulos.

    Puede que para algunas notaciones utilice el magnífico sistema que los estudiosos de Tolkien han ideado como estándar de referencia para las obras de Tolkien, la Notación Arda, el Ardarathorn. Podéis encontrar todos los detalles sobre este sistema de notación, y los cuadros para poder usarla vosotros también, en este enlace que nos ofrece la Sociedad Tolkien Española.

    Y ahora, vamos a meter las manos en harina para lembas...


    EL CAMINO DEL ANILLO

    PARTE II - LIBRO I, CAPÍTULOS 1 Y 2

    Una reunión muy esperada y La sombra del pasado



    La primera página manuscrita de El señor de los anillos. Bueno, del primer comienzo escrito...
    El señor Tolkien tenía una letra bien bonita, ¿no creéis?
    El señor de los anillos es un libro que se comenzó varias veces. Arrastraba consigo el 'lastre' de ser 'la continuación de El hobbit', aunque Tolkien se empeñó (sin lograrlo) en que las editoriales publicasen primero material sobre su mitología. Básicamente, no lo consiguió en vida, más allá de los apéndices que acompañan a esta novela. El Silmarillion, El libro de los cuentos perdidos, los Cuentos inconclusos y demás leyendas de la Tierra Media vieron la luz cuando el autor ya había partido hacia las costas de Valinor.

    (Dramatización de hechos que pudieron ser reales)

    Señor Tolkien - ¿Cómo voy a escribir una continuación de El hobbit si se titula Historia de una ida y una vuelta?
    Señor editor - Ah, tú sabrás, Tolkien, pero es lo que pide el público.
    ST - Mira, que tengo aquí material más chachi y con más gancho. Seguro que al público le mola más este tochaco, que me ha costado décadas. Si lo peto con un libro que escribí en unos pocos años, esto será la repanocha. Lee, lee.
    SE - (leyendo) Finwë era Rey de los Noldor. Los hijos de Finwë frieron Fëanor y Fingolfin y Finarfin; pero la madre de Fëanor fue Míriel Serindë, mientras que Indis, de los Vanyar, fue la madre de Fingolfin y Finarfin... Los siete hijos de Fëanor fueron Maedhros el Alto; Maglor el poderoso cantor, Celegorm el Hermoso, y Caranthir el Oscuro; Curufin el Hábil... ¿Está usted hablando en serio, Señor Tolkien? Esto es infumable...

    (fin de la dramatización)

    Con este pequeño 'lastre' de ser la continuación de 'El hobbit'Tolkien se puso manos a la obra. Hay manuscritos y mecanografiados de sus inicios (repetidos inicios más bien) en El retorno de la sombra, donde podéis divertiros un rato con los cambios respecto a sus intentos tempranos. Algunos detalles curiosos sobre estos primeros manuscritos, en lo que atañe a los dos primeros capítulos, son por ejemplo que Bilbo iba a ser el protagonista de nuevo, o que en su cumpleaños iba a cumplir setenta y un años, o que otros nombres barajados para Lobelia Sacovilla-Bolsón fueron Griselda, Amalda o Lonicera.

    COSTUMBRES SOCIALES DE LOS HOBBITS

    CUMPLEAÑOS


    Lo que Bilbo celebra al principio de la novela es nada más y nada menos que su centésimo decimoprimer cumpleaños, así como los treinta y tres años de su sobrino, Frodo. Los cumpleaños son un evento social muy importante entre los hobbits, y los celebran con gran alegría y boato.


    Para disfrutar más de los cumpleaños, los hobbits acostumbraban a regalar pequeños juguetes y recuerdos a los asistentes. Así, a cuantos más cumpleaños asistieras, más regalitos te llevabas a casa... es una filosofía muy buena, ¿no creéis? ya que sólo se ven obligados a regalar a los invitados a su propia fiesta de cumpleaños, y el resto del año se lo pasaban recibiendo regalos de los demás. También los cabeza de familia de casas grandes solían regalar estos pequeños obsequios a los miembros de la familia y el servicio de la casa.
    En la fiesta de Bilbo, como habréis visto, hay enanos que traen estos regalitos desde Erebor o desde Valle. Son piezas de artesanía muy especiales aunque, como comentamos en el prólogo, las relaciones comerciales con los enanos no eran infrecuentes en La Comarca (sobre todo en la Cuaderna del Norte, por donde pasaba una de las rutas comerciales principales). Al hobbit que celebraba su cumpleaños se lo llamaba ribadyan en oestron, lo que podría significar "naciente, el que nace". Cuando cumplían tres años de edad y se convertían en lo que los hobbits llamabanfaunt, era costumbre que le hicieran un regalo a sus padres, generalmente hecho con sus propias manos, encontrado o cultivado por sus propios medios.


    Bilbo y Frodo de pequeño, obra de la artista estadounidense Kallie titulada 'Autumn'


    ¿Entonces, el ribadyan no recibía nada? No es del todo cierto. El homenajeado podía recibir regalos de sus parientes más allegados: sus hermanos, tíos y primos de doce millas. Este nombre lo reciben los parientes en segundo grado que vivieren en un radio de doce millas del domicilio del ribadyan. No era costumbre que los padres les regalasen nada (exceptuando en los escasos casos de adopción), pero el cabeza de familia sí solía regalarle algo, aunque fuese sólo un objeto simbólico. Era una forma de reconocimiento al nuevo miembro del 'clan'.

    En la recepción de regalos por parte del ribadyan debían observarse ciertas normas de etiqueta. Los regalos debían ser entregados en persona al cumpleañero, preferiblemente en los dos días anteriores al cumpleaños. En casos de fuerza mayor, como lejanía geográfica, se podrían entregar el mismo día, siempre antes de la comida del mediodía, pero en cualquier caso se entregaban y abrían en privado. Era de muy mala educación mostrarlos en público o hacer alarde de ellos (así se evitaba el agravio comparativo con los demás regalos, aunque según Tolkien los regalos tampoco se exigía que fuesen caros). Las flores no eran un regalo adecuado, pues se limitaban sólo a las bodas.

    Sobre los regalos de cumpleaños hay algo más que decir. Seguramente todos conocéis el regalo de cumpleaños más famoso de toda la historia de la Tierra Media... sí, me refiero al Anillo Único. Las costumbres entre los Fuertes que se quedaron a vivir en las tierras salvajes, como es el caso de la familia de Sméagol, parecían ser ligeramente diferentes. Estos hobbits habían perdido todo contacto con los de La Comarca, y además el lapso de tiempo es muy grande entre el cumpleaños de Sméagol y el 111 cumpleaños de Bilbo: ¡nada más y nada menos que 1.100 años!
    Sin embargo, de estas costumbres entre los Fuertes salvajes nada más se dice, Tolkien afirma que sólo pueden hacerse conjeturas.

    Hablando de la gran fiesta de cumpleaños de Bilbo, ¿recordáis una de las preguntas que os formulaba en el artículo anterior?

    ¿Qué hobbit no asistió como invitada a la fiesta de cumpleaños de Bilbo y por qué?

    La gran Laila Tuk no asistió como invitada a la fiesta de Bilbo (aunque sí se la invitó al cumpleaños formalmente) debido a su avanzada edad y también a su estado físico, ya que era famosa la circunferencia de su cintura. La 'matriarca' de los Tuk era excepcionalmente obesa, tanto que debía desplazarse a todos lados con su silla de ruedas.

    Su carácter era especialmente insoportable. Tomó el mando de Grandes Smials (la enorme casa familiar de los Tuk) tras la muerte de su esposo Fortinbras, y a pesar de tener un hijo, Ferumbras. Se rumorea que Ferumbras nunca logró casarse porque ninguna mujer hobbit quería compartir casa con Laila.
    La persona a su cargo era una de las hermanas de nuestro conocido Peregrin Tuk, Perla Tuk. Se dice y comenta en los mentideros de La Comarca que cierto día, teniendo la matriarca 119 años, la persona que la cuidaba torpemente hizo caer su silla en el dintel de la Gran Puerta, lo que mandó volando a Laila escaleras abajo por el jardín. Se supone que era Perla, porque fue excluida de las celebraciones del nombramiento de su tío segundo Ferumbras como Thain... y porque días después de la muerte de Laila lució en su cuello un precioso collar de perlas, conocido tesoro de los Tuk, que quizá su familia le regaló por cierta buena obra...

    NOMBRES

    En la parte 1 de este Camino del Anillo comentamos que los hobbits hablaban, en la Tercera Edad, el oestron, y que desde esta lengua se tradujo El señor de los anillos. Los hobbits que conocemos como Bilbo Bolsón, Frodo, Meriadoc Brandigamo o Peregrin Tuk tenían otros nombres en su lengua original, y las formas  que nosotros conocemos son las traducciones que Tolkien hizo de esos nombres.

    Al contrario de lo que se podría pensar, Tolkien estaba muy de acuerdo en que los nombres de sus hobbits y de algunos de sus personajes se tradujeran a la misma lengua que las distintas ediciones de sus libros en diferentes idiomas que pueblan el mundo. Ahora bien: atendiendo a unas reglas y directrices que él mismo detalló. Podemos encontrar numerosos documentos de Tolkien con indicaciones, consejos e incluso enfados de Tolkien respecto a estas traducciones.


    'Collecting memories, Bilbo' de Arianna Banfi

    Para poneros un ejemplo fácil, el apellido Baggins del original inglés se tradujo al castellano como Bolsón, al gallego como Bolseiro, al catalán como Saquet, al euskera como Zorrozabal o al asturiano como Bolsona.

    Pero... ¿Cuáles son los nombres originales de los hobbits? y ¿cuáles son los nombres más normales entre los hobbits? Tenemos un buen puñado de nombres en los primeros manuscritos de Tolkien, junto con la explicación de sus traducciones.

    - Bilbo Bolsón sería Bilba Labingi (oestron labin 'bolsa'), Frodo sería Maura (rohírrico maur- 'sabio' = Germánico frod).
    - Meriadoc 'Merry' Brandigamo sería Cilimanzar Brandugamba. A los hobbits les encantaba usar nombres altisonantes para los varones (amén de nombres cortos y sencillos), y este es un gran ejemplo. Cilimanzar no tendría en sí traducción, ya que se trata de un nombre grandilocuente, pero Tolkien aclara que fue por su diminutivo, cilic (que en Lengua Común significa 'alegre') por lo que eligió Meriadoc - Merry (en inglés, 'alegre'). Además comenta que Los Gamos tenía una posición respecto a La Comarca parecida a la de Gales respecto a Inglaterra, y Meriadoc es un nombre de origen bretón (Galés moderno Meiriadog, Córnico Meriasec, Bretón moderno Meriadek).
    Sobre Brandugamba, está claramente influenciado por el nombre del río Brandivino, Branduhim, así como lo está Brandigamo.
    - Otro nombre altisonante sería el de Peregrin Tuk, que en oestron se llamaba Razanur (el apellido permaneció intacto). Razanur, según Tolkien, era el nombre de un viajero legendario (oestron raza, 'extraño' y razan, 'extranjero'), y su diminutivo Razar era el nombre que se le daban a las manzanas pequeñas y rojas. Por eso Tolkien elige el nombre Peregrin (latín peregrinus, 'el que viene de tierras extranjeras'), y Pippin (I.M. pipin'semilla de manzana').
    - Samsagaz Gamyi se llamaría Banzir Galbassi. Banazir vendría de ban- 'medio, casi' y zir(a)'sabio'. Galbassi procede de un topónimo hobbítico, Galbas.

    Entre las mujeres hobbit también eran frecuentes los nombres de plantas y flores, así como los de objetos preciosos o metales extraordinarios. A nombres conocidos como Pervinca, Pámpano y Lobelia vino a sumarse la Elanor por mediación de Sam, y también encontramos a Perlas o Adamantas.

    LOS LÍMITES DE LA COMARCA

    ¿Qué criaturas fantásticas pueblan los límites de La Comarca?

    Como quizá os haya llamado la atención en la conversación de taberna entre el huraño Ted Arenas y Sam, se menciona a ciertos 'hombres árbol' que el primo de Sam, Hal, ha visto en la Cuaderna del Norte.


    Esta pregunta permanece de momento sin respuesta, pero seguro que más de uno puede aventurar alguna... ¿qué se os ocurre? Espero vuestra respuesta en los comentarios.



    Lo que sí sabemos es que hay enanos huyendo del norte, elfos marchándose de la Tierra Media y dúnedain protegiendo las fronteras de La Comarca...

    MATRIMONIOS

    Os preguntaréis por qué Findûriel menciona aquí los matrimonios hobbit... pues por una razón muy sencilla. En el primer manuscrito de El señor de los anillos justo antes de desaparecer, Bilbo anuncia 'voy a casarme'... y desaparece.

    La costumbre que Tolkien relata sobre muchos matrimonios hobbit era mantener un largo noviazgo secreto, una boda repentina y una desaparición de un par de semanas, o incluso más tiempo, en las que nadie sabía dónde se marchaban los novios. Incluso algunas veces la boda se celebraba en secreto, con los novios desaparecidos, y un buen día ambos regresaban a la vida social del pueblo.
    Esta extraña costumbre sería, en ese caso, una estratagema muy bien calculada: desapareciendo así, Bilbo estaba completamente seguro de que nadie saldría a buscarlo.


    The One Ring, del artista Teemu Juhani
    En la tercera versión del comienzo Tolkien efectivamente casa a Bilbo, quien desaparece también repentinamente poco después de su 111 cumpleaños con su esposa Prímula Brandigamo, que proviene del 'otro lado de La Comarca'... dejando en casa a su hijo Bingo, quien asume el protagonismo de la novela. Como os podéis imaginar, Bingo terminaría convirtiéndose primero en su sobrino Bingo Bolger-Bolsón (versión cuarta del comienzo), y llamándose más tarde Frodo.

    LA APARICIÓN DE EL ANILLO

    Un punto de inflexión muy importante para la narración fue que Tolkien se diera cuenta de que el anillo que Bilbo encontró en la caverna de Gollum era nada más y nada menos que El Anillo. El Único. De repente, brotó en la historia casi sin esperarlo, dio sentido al Nigromante de El hobbit... pero también entró en conflicto con lo escrito anteriormente.

    Resulta que en la primera edición de El hobbit Bilbo encuentra el anillo... pero Gollum no se enfurece al darse cuenta de que lo ha perdido. Acepta su derrota y conduce amablemente a Bilbo a la salida. Así que Tolkien debió reescribir partes de El hobbit para las ediciones posteriores, para poder adecuarlas al libro que saldría a posteriori. La influencia del Anillo se extendió también hacia el pasado de ese modo.
    Si lo pensáis un ratito, os daréis cuenta de que el anillo de El hobbit (lo pondremos en minúsculas, y así los distinguimos) y el Anillo de El señor de los anillos tienen efectos muy distintos en ambas novelas. Bilbo se vuelve invisible con el anillo, es cierto, pero no lo sume en un mundo espectral cuando se lo pone, como sí ocurre con el Anillo. Bilbo lo pasa francamente mal para salir de la cueva del Rey Trasgo porque aún puede ver su sombra con el anillo puesto, pero Frodo desaparece por completo... y todo esto sin hablar de la corrupción y longevidad que el Anillo causa, y de las que nada se nos cuenta sobre el anillo.
    Tolkien no tenía demasiado claro que Gollum fuese un hobbit (cuya vida se había prolongado antinaturalmente por efecto del Anillo), así que hubo de reflexionar sobre este mismo hecho cuando (de nuevo) reescribió el principio de El señor de los anillos para adecuarlo a la información recién descubierta. Entonces fue cuando surgió la vuelta de Sauron, que hacía que el Anillo multiplicara exponencialmente su poder.


    'The Ring', de Jian Guo. Tengo el enorme placer de tener un original de este artistazo en casa.
    En algunas cartas de Tolkien (sobre todo en las dirigidas a su hijo Christopher) vemos cómo se desarrolla la escritura de El señor de los anillos de este curioso modo; Tolkien afirmaba encontrarse con sus personajes, que a lo mejor estaban en el camino, o hallaban un objeto en concreto, que de repente daba sentido a todo lo anterior pero hacía precisa una reescritura y una ingente cantidad de trabajo. Así, las historias se fundían la una con la otra, conformando una potente y vasta cosmogonía. Como si ya vivieran escondidas y dormidas en el corazón del escritor y sólo necesitasen que él las extrajera suavemente de su pecho, tirando con cuidado, y las entretejiera, cual laboriosa moira, en el entramado de su gran obra global.

    ¿Cuánto tiempo transcurre hasta la partida de Frodo y quién lo acompaña?


    Aunque esto varía en los diferentes comienzos, habréis notado que pasó sustancialmente más tiempo del que nos pudiere parecer en un principio desde la partida de Bilbo hasta la de Frodo.

    Tolkien en un principio no tenía muy claro de hacia dónde llevaría esta 'escapada' a Bilbo. Así, anota cosas como:

    "Bilbo se va con 3 sobrinos Tuk: Odo, Frodo y Drogo. Sólo lleva una pequeña bolsa con dinero. Caminan durante toda la noche, hacia el este. Aventuras: criatura parecida a un troll: casa de una bruja de camino a Rivendel. Elrond nuevamente (...) Elrond le habla de una isla ¿Bretaña? en el remoto oeste donde aún reinan los elfos. Viaje hacia isla peligrosa.
    Quiero considerar nuevamente la posibilidad de un dragón vivo"
    (RS 1, pag.59)

    En la segunda etapa de reescritura lo acompañan tres enanos, que son los encargados de hacer el equipaje: Nar, Annar y Hannar.

    En la versión definitiva, que es la que nos atañe, vemos que transcurren nada menos que diecisiete años hasta que Frodo recibe la visita de Gandalf que lo hace salir de Bolsón Cerrado. Durante ese tiempo, Gandalf visita a Frodo una vez cada ciertos años.
    Gandalf nos habla de muchas cosas desconocidas para los hobbits aquí: de Gollum y los años que pasó vagando por ahí, de cómo los elfos lo hallaron y atraparon, de Saruman, de Elendil, Isildur, Gil-Galad... todo esto será mencionado en futuras entregas, y debidamente explicado.

    Nos quedaremos con Gollum, por el momento, ya que hemos explicado algo de él y de su familia más arriba. De un tiempo a esta parte la gente identifica a Gollum con el personaje interpretado por Andy Serkis en las películas de Peter Jackson, pero leyendo pasajes tales como:

    "Los Hombres del Bosque hablaban de un nuevo terror, un fantasma que bebía sangre, que se subía a los árboles en busca de nidos, que se arrastraba por las cuevas en busca de niños, que se deslizaba por las ventanas en busca de cunas" (SA,1,II:139)

    ... parece que ya no cae tan simpático como el personajillo que aceptó el premio palomitas de oro, ¿verdad?

    Sobre Gollum se sucede la ya famosa cita de Gandalf que habla sobre administrar la muerte y la vida... que muchos situaréis mentalmente en Moria. Si gracias a esta lectura habéis devuelto a su sitio este pasaje, me doy por satisfecha.

    Y, ¿quién acompaña a Frodo en su viaje? Pues eso es algo que descubriremos en la próxima entrega...

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    El siguiente paso es leer el tercer capítulo de El señor de los anillos, y os emplazo al artículo que publicaré seguramente el jueves 8 de octubre (aunque la Saga Realidad puede alterar esta fecha). Sólo os mando un capítulo esta vez porque vuestra querida articulista comienza turno intensivo en el trabajo y seguramente tenga poco tiempo para dedicarle. Comenzaremos a caminar hacia Cricava y pasaremos algo de miedo con ciertas figuras negras que nos siguen los talones... ¡Ah! y Sam se pondrá muy contento porque veremos elfos.

    Seguidme en twitter para estar puntualmente informados de novedades, fechas de publicación y para cualquier pregunta. Espero vuestros comentarios aquí, en el blog. 


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    Para profundizar más sobre los temas que hemos tratado, recomiendo la lectura de las fuentes: Cartas, de J.R.R. Tolkien (editadas por Humphrey Carpenter y Christopher Tolkien), El retorno de la sombra o Pueblos de la Tierra Media (volúmenes de La historia de El señor de los anillos, editados por Christopher Tolkien).

    Respecto a los cumpleaños, hay una reflexión muy interesante aquí, así como la lectura de la carta 214 de las mencionadas Cartas.

    Respecto a los nombres de los hobbits, recomiendo la sección correspondiente de An Introduction to Elvish, Other Tongues, Proper Names and Writing Systems of the Third Age of the Western Lands of Middle-Earth as Set Forth in the Published Writings of Professor John Ronald Reuel Tolkien, de Jim Allan.

    Y si queréis tener una idea de cómo fue la persecución e interrogatorio de Gollum, no os perdáis el fanfilm 'The Hunt for Gollum'.

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    Me veo obligada a pediros dos cosas. La primera, disculpas. La segunda, comprensión.


    Esta semana no podré tener preparado el artículo del (mísero) capítulo de 'El camino del anillo' como tenía planeado. Entre un turno intensivo de trabajo y los preparativos para algo muy grande, no he tenido absolutamente nada de tiempo, ni un segundo.

    ¿Y qué es eso tan GRANDE?



    Pues, básicamente, la convención anual de la Sociedad Tolkien Española. Teniendo en cuenta que me he mojado en bastante actividad, y que además llevo contenidos de web y redes sociales de la asociación, casi no tengo ni tiempo de comer, últimamente. En serio. Hoy me he comido una pizza mientras tecleaba, aún con los pantalones del uniforme puestos.

    Aunque sé que no es consuelo, espero que la semana que viene vengáis con las pilas igual de cargadas para la entrega de "Tres es compañía". Me espera el viernes a la madrugada un viaje de ocho horas en barco, que espero aprovechar para escribir y hacer unos cuantos esquemas de 'El camino del anillo'.

    Si os pasáis por Alicante este fin de semana, no os perdáis las actividades abiertas al público que ofrecemos en el Castillo de Santa Bárbara. Personalmente podréis verme, escucharme y/o hacerme preguntas en la visita guiada con expositores, en la lectura con Innerlands, en la entrevista a Pepe Mediavilla, en la proyección de Tolkien's Road o en la mesa redonda sobre la presencia digital de la STE, por ejemplo. Como veréis, tengo la agenda más que apretada y un tiempo terriblemente escaso.

    Para paliar un poco la espera, os planteo unas cuantas preguntas que podéis ir investigando por vuestra cuenta (internet es trampa... recordad que aquí el reto es LEER). No las contestéis en los comentarios, escribidlas en un papel y guardadlas hasta la semana que viene:

    - ¿Qué sabemos de los nazgûl? ¿Cuáles son sus nombres? ¿Sus caballos también son espectrales?
    - ¿Qué significa el nombre Brandivino, y qué otros nombres recibe este río?
    - ¿Qué historia se esconde detrás del nombre de Frodo?
    - ¿Qué otros alimentos de la Tierra Media parecen tener propiedades especiales, como el banquete de los elfos de Gildor?

    Muchas gracias por vuestro perdón y vestra comprensión. Os avisaré con tiempo de la próxima entrega, como siempre, en mi cuenta de twitter.

    Mónica 'Findûriel'

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    Puedes encontrar el análisis del prólogo aquí.
    Para el análisis de los capítulos 1 y 2, ve aquí.

    El artículo de la semana pasada tuvo muchos lectores y multitud de comentarios, tanto en e blog como a través de las redes sociales, ¡muchas gracias! ¡Seguid leyendo y comentando!


    EL CAMINO DEL ANILLO

    PARTE III - LIBRO I, CAPÍTULO 3


    Tres es compañía

    Ya con el título de este capítulo queda claro que son tres los hobbits que salen de Hobbiton, en dirección a Cricava. En concreto, salen juntos Frodo, Sam y Pippin, quienes más tarde tienen planeado encontrarse con Merry. Para los vecinos, la versión oficial es que se muda a Los Gamos, hogar de su infancia donde se crió cerca de sus primos Brandigamo. Por si acaso a alguien se le ocurriere preguntar.

    Pero... ¿quién preguntaría por Frodo en Bolsón Cerrado o sus inmediaciones?

    Nazgul, por el artista finlandés Puolukkapiirakka
    Pues sí, amigos, lo que en ese momento los hobbits llaman 'Jinetes negros' o, como los conoceremos más adelante, los nazgûl.

    LOS ESPECTROS DEL ANILLO

    ¿Qué sabemos de los nazgûl? ¿Cuáles son sus nombres? ¿Sus caballos también son espectrales?

    El nombre nazgûl es un nombre en Lengua Negra, esa lengua que Sauron creó para comunicarse con sus criaturas, la misma en que está escrita la inscripción del anillo. Si os dais cuenta, tal y como se lee la inscripción en Lengua Negra podemos encontrar un término similar: nazg (ash nazg durbatulûk... ¿recordáis?). Nazg significa 'anillo', así que aquí tenéis una clave para comprender el significado del término nazgûl, los 'Espectros del Anillo' (Ringwraiths en inglés).
    En manuscritos y mecanografiados tempranos de la obra de Tolkien se los llama en lengua élfica los Uláiri, término que sería descartado en ediciones posteriores y de significado incierto. Es posible que este nombre estuviese compuesto de las partículas en quenya ul- (monstruo, criatura horripilante) y aira (eterno, interminable). Es decir, podríamos aventurar la traducción de este término como 'monstruos de vida eterna, monstruos inmortales'.
    Los orcos de Mordor los llaman Gritones (Shriekers en el original), seguramente en alusión a los gritos de sus Bestias Aladas.

    Los espectros del anillo una vez fueron del pueblo de los hombres, esas nueve personas a quienes Sauron corrompió regalándoles los nueve Anillos de Poder. Los anillos los convirtieron en criaturas espectrales, dotadas de una longevidad más allá de los límites humanos. La primera presencia de nazgûl en la historia la encontramos en el año 2250 de la Segunda Edad, con lo que su origen debe por fuerza ser anterior a esta fecha.

    El único espectro del que conocemos su nombre y además algo de su historia es Khamûl el Oriental. También era apodado La sombra del este (Cuentos Inconclusos 3, IV) o el Oriental oscuro (seguramente debido a sus inclinaciones vitales o quizá por su rechazo a la luz del sol). Seguramente fuese un caudillo o líder de los orientales que comenzaron a venerar y seguir a Sauron en los Años Oscuros.


    Khamûl el oriental en la ilustración Sniffing, por el artista español Diego Gisbert
    El capitán de los nazgûl es el llamado Rey Brujo de Angmar (Witch King) en la obra de Tolkien, de quien no conocemos más datos que su título. Sabemos que era el que más fieramente percibía la presencia del Anillo (seguido de cerca por Khamûl). Había fundado el reino de Angmar al norte de las Montañas Blancas en oposición al reino de los dúnedain, asentando su capital en Carn Dûm. Tras una larga y cruenta guerra que duró más de quinientos años, donde las huestes de Angmar se aliaron con el reino de Rhudaur y los dúnedain fueron diezmados y condenados a vivir en una continua huida tras la pérdida de los reinos de Arthedain y Cardolan. El Rey Brujo conoció la derrota frente a elfos y gondorianos y huyó a Mordor, donde reunió a sus ocho compañeros de nuevo. En ese momento fue cuando Glorfindel pronunció su profecía, que afirmaba que su destino final estaba lejano, y que ningún hombre lo derrotaría.
    El Rey Brujo de Angmar se convertiría entonces en el Señor de Morgul tras tomar Minas Ithil y convertirla en Minas Morgul. Veremos más adelante también que no todo el mal se dispersaría de sus antiguos reinos, y no tardaremos mucho en descubrir la naturaleza espectral que se impregnó en aquellas tierras. Entre los orcos se lo conocía como 'el Número Uno'.
    Entre los eorlingas se lo llamó Dwimmerlaik, título que proviene del inglés antiguo y viene a significar 'arte mágica', aunque atendiendo a las palabras rohirrim en la obra de Tolkien (sobre todo tomando como base vocablos similares como Dwimordene o Dwimorberg) tendría un significado más próximo al de 'espectro' o 'fantasma'.


    Witch King of Angmar, por la artista rusa Kimberly80
    Más allá de estos dos nombres e historia mucho más no conocemos, aunque lo que sí se menciona en el Silmarillion es que al menos tres de los espectros eran 'grandes señores númenóreanos'. Aun hoy hay debates encendidos sobre si Gothmog sería o no un nazgûl, pero como Tolkien no lo afirma categóricamente (de hecho, no menciona a qué raza o pueblo pertenecería este personaje) vamos a ser cautelosos de momento.

    Si alguna vez os topáis con más nombres para los nazgûl, seguramente se trate de nombres sacados del juego de cartas y rol de Iron Crown Enterprises, que se hizo muy famoso y creó toda una mitología paralela.

    Y ¿qué ocurre con los caballos de los nazgûl? Pues realmente son caballos normales, vivos y no-tenebrosos. Sauron trató de conseguir corceles negros de los establos de La Marca pero, ante la negativa de los eorlingas a venderle nada, al final terminó robándolos. No podemos imaginar los tormentos a los que se sometió a tan magníficas bestias o el terror de debieron sentir al ser montadas por tan horrorosas criaturas, pero los caballos, amigos, son caballos normales. Por las pocas referencias que aparecen en los libros, sabemos que en concreto los caballos que cabalgan los Nueve fueron criados y adiestrados en Mordor, pero descienden de caballos eorlingas.
    Veremos, en un noble gesto gondoriano, a Boromir defendiendo a La Marca cuando se los acusa de 'pagar un tributo en caballos a Mordor'. Pero eso será más adelante...

    También me gustaría mencionar un detalle más: el olfateo. Si habéis visto las películas de Peter Jackson, seguramente habréis escuchado a todo volumen el chillido de los nazgûl. Pues bien, aquí habréis visto que los nazgûl no chillan, sino que su silencio sepulcral es aún más pavoroso que cualquier chillido. De hecho, cuando Hamfast Gamyi habla del 'extraño' que lo interrogó dice de él que tenía una voz extraña, pero nada sobre que sea chillona o siseante. De hecho, oiremos a los espectros chillar en un futuro, pero no aquí. Como Tolkien mismo señala en su carta a Forrest J. Ackerman (la número 210 en Cartas: de J.R.R. Tolkien) "The Black Riders do not scream, but keep a more terrifying silence".

    FRODO Y EL RÍO

    ¿Qué significa el nombre Brandivino, y qué otros nombres recibe este río?


    Brandywine, por el artista finlandés Mikko Eerola
    Siguiendo a los hobbits en su camino a Cricava, vemos los destellos de la luz refractada en el río Brandivino (Brandywine en el original). Este río, que se menciona varias veces en los primeros capítulos de la obra, tiene una historia muy interesante.

    El nombre del Brandivino entre los elfos es Baranduin, que viene a significar 'río marrón-dorado', ya que baran- tiene esa connotación de 'marrón, amarillento, dorado oscuro'. Las aguas de este río impetuoso debían tener el color de una corriente precipitada. Tolkien mismo dice que los hobbits debieron tomar el nombre del sindarin y transformarlo en Bralda-nîn, que significa 'agua fronteriza', dado que marcaba la frontera este de La Comarca. Debido al jocoso carácter hobbit, este nombre terminó derivando en Bralda-hîm, 'cerveza impetuosa', de donde Tolkien 'traduciría' el nombre a esta mezcla de brandy y vino.

    Se nutre de varios afluentes, pero su nacimiento es lo más notable: sus aguas provienen del lago Evendim, una masa de agua enclavada en las Emyn Uial y que tuvo en su orilla sur la ciudad de Annúminas, capital del reino humano de Arnor. Esta ciudad fue fundada por Elendil, y albergó una de las palantíri, que fue hundida por el rey Arvedui en las frías aguas del norte. También aquí se custodiaban los fragmentos de Narsil.
    Como las Emyn Uial rodeaban la cuidad por el sur y el oeste, y el lago se extendía por el norte, es lícito pensar que el Baranduin era la vía de comunicación de los habitantes de Annúminas con el mundo exterior.
    Otra reliquia del pasado que recuerda tan gloriosa ciudad es el Cetro de Annúminas, un bastón plateado que originariamente simbolizaba a los señores de Andúnië, en Númenor. En la Tercera Edad, época en la que transcurre El señor de los anillos, se trata de la obra hecha por manos humanas más antigua que existe. Cuando el reino de Arnor cayó, fue custodiado por los jefes de los Dúnedain del norte, y después por Elrond, hasta... bueno, ya lo veremos en entregas futuras.

    ¿Qué historia se esconde detrás del nombre de Frodo?

    Como vimos en entregas anteriores, los nombres de los hobbits que Tolkien utiliza en su novela no corresponden con los nombres originales de los hobbits. Como también apunta Christopher Tolkien en Los pueblos de la Tierra Media, los nombres masculinos de los hobbits acabarían en a, siguiendo la costumbre nórdica.

    Entonces, ¿quién era Froda

    Encontramos una historia harto interesante en El camino a la Tierra Media, de Tom Shippey, a este respecto. 
    El nombre de Froda proviene de las leyendas más oscuras del norte. Aparece como padre de Ingeld en Beowulf. Bajo la forma noruega del nombre, Frothi, encontramos varias historias. Frothi fue un rey danés en la época de Jesucristo (Saxo Grammaticus circa 1200, Snorri Sturluson circa 1230), cuya historia no refleja casi ningún hecho porque durante su mandato hubo paz. Paz absoluta. No tuvieron guerras, traiciones, asesinatos, latrocinios, y las anillas de oro descansaban al descubierto sin que nadie las tocara. A este periodo se lo llamó Frótha-Frith, “La paz de Frothi”. 
    El final de esta época dorada llegó por una avaricia desmesurada, o por un desmesurado amor a los súbditos... porque, según se nos cuenta en el poema éddico Grottasöngr, “La canción de Grotti”, esta paz era fruto de un molino mágico que dominaba el rey, que era movido por dos gigantas. El molino producía al mismo tiempo oro y paz. Pero Frothi no les dio jamás descanso a las trabajadoras (porque quería mucho a su pueblo... o deseaba más oro). Las gigantas entonces molieron un ejército y derrocaron al rey. Se dice que la batalla fue tan tremenda, que el molino terminó en el fondo del mar. Las gigantas aún le dan vueltas, y el molino produce sal, por eso la mar es salada. 

    Aparte de su narración mítica, la verdad es que sus años de reinado en paz no serían recordados. Su hijo Ingeld reinaría con crueldad y avaricia. Paradójicamente, Ingjaldr continuó siendo un nombre noruego muy común y usado durante siglos. De Frothi, sin embargo, no se habló más y fue olvidado.

    GILDOR INGLORION, EL ELFO OLVIDADO


    Meeting Elves 2, de Peter Xavier Price
    Sí, amigos, ¡hemos visto elfos! ¡Y mucho antes de llegar a Rivendel, o de encontrarnos con Arwen Glorfindel! ¿Qué brujería es esta?
    Para los que ya habíais leído la obra de Tolkien no os será extraño encontraros con la compañía de Gildor. Para los que no, ¡bienvenidos a la fiesta de la Hermosa Gente!

    Gildor marcha con su compañía hacia los Puertos Grises, pero poco sabemos sobre su ascendencia, linaje o historia. Su sobrenombre, Inglorion, es un patronímico y significa 'hijo de Inglor'.
    En el momento en que Tolkien estaba escribiendo esta parte de la historia, el nombre Inglor se adjudicaba a un personaje muy importante de la mitología tolkiniana: el que después sería Finrod Felagund, hermano de Galadriel y que fundó la torre de Minas Tirith (no la de Gondor, sino la que estaba cerca de Gondolin) y habitó las cavernas de Nargothrond.

    ¿Significa esto que Gildor es hijo de Finrod? Pues... seguramente no, de hecho, en el libro él se identifica como 'de la casa de Finrod'. Tolkien mismo afirma categóricamente que Finrod no se casó nunca ni tuvo hijos. Puede que Tolkien simplemente reutilizara un nombre que desterró después (al cambiar Inglor por Finrod), o que esté sugiriendo que Gildor era de noble ascendencia aunque no se nos mencionen más datos de su familia.

    En esta parte del capítulo podemos leer nombres 'extraños' como Remmirath, Borgil o 'La Espada del Cielo', Menelvagor (aunque una traducción más acertada sería 'El espadachín del cielo', pues en la versión original es The Swordsman of the sky) . Son nombres que los elfos dan a distintas constelaciones o cuerpos celestes.


    Professor, por la artista rusa Kimberly80, donde se ven algunas constelaciones de su obra
    El Remmirath sería lo que hoy en día conocemos como las Pléyades, las Siete Hermanas o los Siete Cabritillos. Estas estrellas están unidas por una formación nebulosa que las hace parecer 'enredadas' en una fina gasa azulada, por ello, Tolkien también las llama en su obra Netted Stars, red de estrellas.
    Borgil es una estrella de color rojo que brilla como una joya de fuego, que es más o menos lo que significa su nombre en sindarin. La hipótesis más plausible es que formase parte del propio Menelvagor, ya que se la identifica con Betelgeuse, la estrella roja del codo norte de Orión.
    Porque sí, amigos, Menelvagor o 'El espadachín del cielo', con su brillante cinturón, se trataría de Orión. Es una de las constelaciones más importantes del cielo tolkiniano junto con el Valacirca, la 'Hoz de los Valar' (la osa mayor). Los elfos le dieron varios nombres: Menelvacar, Menelvagor o Telumehtar. Es una de las constelaciones primigenias colocadas por Varda para desafiar la oscuridad de Melkor. Sus dos estrellas más brillantes también tienen nombres élficos - la ya mencionada Borgil, y Rigel, que sería la tolkiniana Luinil. El nombre de Luinil, 'estrella azul' también nos sugeriría el posible nombre de Neptuno. Menelvagor es el nombre del enemigo de Melkor en los Cuentos Perdidos, para los elfos es el símbolo de un guardián celestial que siempre los protege. Más adelante, será identificado como la representación de Túrin Turambar, quien está destinado a volver en el final del mundo y derrotar a Melkor. La ascensión de Menelvagor al cielo sobre Cuiviénen fue el momento en que los elfos comenzaron a cantar, por eso, la compañía de Gildor comienza a cantar cuando la ven alzarse esa noche.

    No pidas consejo a los elfos, pues te dirán al mismo tiempo que sí y que no

    Esta afirmación me da pie a contaros una pequeña anécdota o broma. En el artículo Negation in Quenya que aparece en el Vinyar Tengwar 42 (pp. 32-34),  escrito por Bill Welden, se comenta que Tolkien era bastante inconstante e impredecible en algunos aspectos de su creación lingüística, debido a las constantes revisiones a las que sometía su obra.

    La palabra _laa_ fue la palabra para 'no' en las etimologías de mediados de los años '30, pero se convirtió en la palabra para 'sí' sobre los años '60... aunque en los '70 volvió a significar 'no'.
    Lo mismo sucede con el prefijo il-, que significó en algunas épocas 'todos' y otras veces 'ninguno'.


    Así que sí, a lo mejor si pides consejo a un elfo te dirá y no sabrás a qué atenerte...

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    Espero que os haya gustado esta nueva entrega aunque se haya hecho de rogar. Para la siguiente nos esperan Bam, Maggot, más amenazas oscuras, Merry y Fredegar Bolger en Cricava...
    La siguiente entrega versará sobre los capítulos 4 y 5, Un atajo hacia los hongos y Conspiración desenmascarada.  Espero tener esta entrega para el jueves 29 de octubre, aunque podría haber cambios en esta fecha. - CAMBIO DE FECHA: se prorroga la publicación de la siguiente entrega a la semana del 2 de noviembre.

    Como siempre, podéis seguirme en mi cuenta de twitter donde anunciaré posibles aplazamientos y detalles sobre la siguiente entrega. Espero vuestros comentarios aquí, en el blog.

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    Para profundizar más sobre los temas tratados en este artículo, os recomendaría la lectura de las Cartas, de J.R.R. Tolkien (editadas por Humphrey Carpenter y Christopher Tolkien), en especial la carta 210 donde Tolkien comenta el guión cinematográfico de Forrest J. Ackerman. También os recomendaría un vistazo al tercer capítulo de los Cuentos Inconclusos.
    Sobre las estrellas, os recomiendo este artículo en castellano escrito por Javis Felagund, o este otro en inglés más extenso y con más referencias.
    Sobre la compañía de Gildor y su uso de las lenguas élficas, os recomiendo el artículo de Josu Gómes ¡Son altos elfos! ¡Han nombrado a Elbereth! que aparece en la revista ESTEL 41 (los que la tengáis en casa).

    Desde aquí, mi agradecimiento a los ilustradores que aparecen en este artículo, pues todos me dieron permiso para usar su obra / I would like to thank all the artists who allowed me to use their illustrations in this article.

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